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Del Infortunio a la Gloria

Era el año de 1979 y AC/DC, banda formada por escoceses en Australia, empezaba a tener un reconocible éxito tras la publicación de “Highway To Hell”, una oda al frenético estilo de vida del rock and roll con continuo desplazamiento y aparente fiesta eterna. Poco después, aquel disco y sobretodo, su canción homónima parecían ser el preludio del fatal desenlace del vocalista, Bon Scott, quien falleció por intoxicación etílica a principios de 1980.

 

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La desaparición de la carismática figura de Scott sin duda afectó a la banda, que bien pudo desaparecer, lo cual afortunadamente no sucedió entre otras cosas, en ánimos de preservar la memoria de Scott mismo. La sucesión al frente de los AC/DC cayó en los hombros de Brian Johnson, cantante inglés del que el propio Bon había dado las mejores referencias. Para Abril, Johnson ya estaba en la banda, para mayo iban finalizando las sesiones de composición de un nuevo álbum en las Bahamas y el 25 de julio de 1980 salía a la luz “Back in Black”.

El séptimo álbum de estudio de los “anglo – australianos” sería su puerta de entrada al mega estrellato. De la mano mágica del “productor del éxitos”, Mutt Lange, AC/DC logró un sonido supremamente energético con el poder combinado de las guitarras de los hermanos Angus y Malcolm Young, un dinamismo que se podría bien sospechar que se extrajo del punk y el suficiente criterio para coquetear con el pop comercial, pues prácticamente no quedó persona sobre la tierra sin bailar al ritmo de uno de los mejores discos de rock and roll de la historia.

El álbum sin embargo arranca los más tétrico posible. El sonido de una gigantesca campana de bronce anuncia cierta pompa fúnebre. “Hells Bells” bien puede ser lo más “heavy metal” del disco con un tempo más bien lento, tal como el heavy de la época. No pudo haber tenido una mejor fecha de lanzamiento como sencillo que un 31 de octubre. El tema es muy reconocido por ser usado en eventos deportivos, como la clásica entrada al campo de juego del club de fútbol alemán St. Pauli, así como en eventos por ejemplo de la Major League Baseball.

“Back in Black” continúa con un hoy por hoy tradicional himno de estadio. “Shoot to Thrill” es prácticamente indispensable en los set list de los monstruosos conciertos que ofrece la banda. Con el sello característico de ese bajo punzante, perfecto y cuasi mecánico de Cliff Williams, quien sumado a la energética batería de Phil Rudd logran rítmicamente sostener al frenetismo de este clásico, así como de los siguientes temas en el orden del disco: “What Do You Do for Money Honey” y “Givin the Dog a Bone”, temas que hasta podrían rayar en una connotación sexista, pero que bien pueden dibujar una cruda realidad de supervivencia.

Con “Let Me Put My Love Into You”, AC/DC da un respiro al disco con un hard rock que coqueteaba con los años 1970s recientemente clausurados, para dar paso a los mega hits del disco y tal vez, de la historia del grupo. El tema homónimo del álbum, “Back in Black” y “You Shook Me All Night Long” tienen los riffs de guitarras tal vez más conocidos del mundo e infaltables en una celebración rockera, pues no solo son rudos y afilados, sino que a la vez bailables. Con solos inmaculados y un ritmo implacable, obviamente los Young se lucen y dejan una huella indeleble en la historia. Que decir de Brian Johnson con registros vocales impresionantes, nada mal para su debut y de hecho, deja su marca característica que no solo tendría que ver con el aspecto musical, sino incluso en la puesta en escena con su clásica cachucha que sería tan icónica como el traje de colegial de Angus Young.

Con los temas finales del álbum, AC/DC hace un rock más tradicional. “Have a Drink On Me” es muy heavy metal, “Shake a Leg” suena mucho al rock de estadio característico de los 70 y 80, mientras que el cierre con “Rock and Roll Ain’t Noise Pollution” tiene mucho de raíces blues. Un buen remate para un disco que en general va a buena velocidad.

Siempre de “Back in Black” se habla no únicamente de su legado como una piedra angular del sonido hard rock de lo que en ese entonces era la naciente década de los 1980s, sino su suceso mediático y comercial. Siempre catalogado como “el segundo álbum más vendido de todos los tiempos”, oficialmente se le cuenta 29.4 millones de copias vendidas, aunque se habla de más de 50 millones, lo cierto es que solo en Estados Unidos certificó disco de platino en 25 ocasiones, logro recién alcanzado el 2019, lo que habla de una pieza musical que simplemente no pasa de moda.

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AC/DC tuvo su definitivo golpe comercial con “Back in Black” sobreponiéndose a lo que se supondría sería su fin, pero más bien sería el comienzo de una leyenda.

 

Back In Black – 1980 – Atlantic

back in black

  • Hells Bells
  • Shoot to Thrill
  • What Do You Do for Money
  • Given the Dog a Bone
  • Let Me Put My Love into You
  • Back in Black
  • You Shook Me All Night Long
  • Have a Drink on Me
  • Shake a Leg
  • Rock and Roll Ain’t Noise Pollution
Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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De Esas Películas Icónicas … Ochenteras

El 15 de febrero se cumplieron 35 años desde el estreno del film “The Breakfast Club”. Considerado una pieza fundamental de la cultura popular de los años 1980s, suele ser sujeto de muchas referencias y citas en la cultura popular hasta nuestros días.

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Esta es una película que poco tendría que ver con los años ochenta, tomando en cuenta que es una producción con pocos tintes pomposos y de espectacularidad característicos de aquella década. Una escenografía simple, pues prácticamente no pasa del edificio de una escuela secundaria y sus alrededores. Distante de efectos especiales y explosiones.

Es una historia donde convergen 5 estereotipos de la vida en instituciones secundarias: John Bender, “el criminal”, clásico buscapleitos, temperamental y cliente frecuente de los castigos de su escuela. Andy Clark, “el deportista”, prototipo de chico popular, bien parecido e integrante de uno de los equipos atléticos del colegio. Claire Standish, “la princesa”, la chica popular, engreída y de padres adinerados. Brian Johnson, “el cerebro”, el tipo inteligente y estudioso generalmente tímido. Allison Reynolds, “un caso clínico” (traducido del inglés “basket case”), tal vez las más enigmática, inadaptada y con una increíble capacidad para inventar y mentir. Un grupo disparejo que iría convergiendo.

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La historia como sabemos, comienza con un día de castigo que por diversos motivos deben cumplir los protagonistas de la historia, quienes son confinados en la biblioteca del instituto y deben escribir un ensayo acerca de quienes creen que son mas la tarea se ve alterada por el revoltoso John, a quien se le identifica un marcado antagonismo con el Director Vernon, principal autoridad de la secundaria. A partir de ahí, las opuestas personalidades van convergiendo hasta el desenlace en el que presentan un manifiesto conjunto.

En los años 80 se hicieron populares muchas películas con temática adolescente, pero tal vez ninguna como “The Breakfast Club” que aborda el problema más común de cualquier época entre los jóvenes que es la comunicación deficiente con los padres. El mismo padecimiento lo tienen los populares como Andrew y Claire, así como los “desplazados” como John, Allison o Brian. La película por la que se confió un modesto presupuesto al en ese entonces joven director John Hughes pudo armarse de minutos de conmovedores relatos que coinciden en la queja por la falta de comprensión del mundo adulto a su entorno. Momento crucial cuando se desinhiben los protagonistas sucede bajo el consumo y efecto de marihuana. Parte de esto gesta el icónico baile del film.

 

La coreografía armada a partir del tema “We Are Not Alone” de Karla DeVito. La banda sonora tiene un estilo similar y muy ochentero, salvo el tema “Don’t You Forget About Me” de Simple Minds, el cual constituyó tal vez el mayor éxito en la trayectoria de la banda escocesa.

 

Los actores de la película son mayormente conocidos dentro de la cultura pop, sin embargo quienes más destacaron fueron Molly Ringwald, quien protagonizó una especie de trilogía adolescente personal, pues antes de “The Breakfast Club” protagonizó “Sixteen Candles” y después “Pretty in Pink”, otras películas icónicas de la temática adolescente de los 80 y Emilio Estevez quien también cuenta con la estela de ser hijo de Martin Sheen y tuvo roles protagónicos en las sagas de “The Mighty Ducks” o “Young Guns”. Una película que a pesar de una estética totlamente del siglo pasado, mantiene muy actuales sus temas.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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La Apuesta Hacia la Oscuridad

A su tiempo fue descrito como un “suicidio comercial”, pero también es considerado el disco que selló el amor incondicional de la fanaticada de The Cure hacia la banda inglesa. “Disintegration” cumplió 30 años de haber sido publicado el pasado 2 de mayo y en honor a eso haremos una acostumbrada revisión.

“Disintegration” podría considerarse como un cíclico retorno dentro de la discografía de los británicos, tras haber abandonado el sonido oscuro y monótono de inicios de los 80, haberse reagrupado y logrado el éxito mundial con un pop pegadizo y apto para todo público. Pero este disco estaría lejos de continuar la dulce melancolía de “The Head on the Door” o “Kiss Me…” y más bien tomaría un rumbo más sombrío acompañado por la sensación de envejecimiento que recorría a su líder, Robert Smith.

La preocupación a la interna de su casa disquera se fundaba en las largas introducciones instrumentales de varios de los temas que iban tomando forma durante las sesiones de grabación a finales de 1988 y comienzos de 1989. Cuando el disco arranca con “Plainsong”, la sobriedad de los arreglos son más bien dignos de soundtrack de película. La demora para que Smith entre a cantar da otro añadido dramático y mientras tanto, se podría decir que el álbum es sumamente cinemático.

“Disintegration” tiene varias historias. El primer sencillo es una historia de terror. “Lullaby” escenifica una pesadilla tanto en sus letras (And there is nothing I can do, when I realize with fright that the Spiderman is having me for dinner tonight), como por su tenebroso pero brillante videoclip, aunque también se puede interpretar como una sensación de acoso. El bajo y la batería son sumamente puntuales y precisos para dar ese ambiente de solemnidad y persecución y sobre los mismos descansan guitarras, teclados, vientos y toda la sofisticada orquestación que va encima de un ritmo mayormente taciturno. Para la primavera de 1989 estuvo disponible el sencillo preparando la salida a la venta del disco y alcanzando una sonada popularidad.

 

Casi en simultáneo y para convencer sobre esta nueva apuesta de The Cure al publico norteamericano, se lanzó como sencillo a “Fascination Street”, con un talante decididamente más duro y rockero en el que destaca sobremanera la emblemática línea de bajo de Simon Gallup, tal vez una de las más reconocibles del extenso catálogo del grupo y más el golpeteo casi marcial de la batería de Boris Williams hacen de esta ciertamente la canción más vigorosa de “Disintegration”.

Sin embargo, para un éxito total, hacía falta presentar la balada. “Lovesong” fue publicada como sencillo en verano de 1989 siendo un notable éxito a ambos lados del charco. Un tema en teoría simple, con una letra sencilla que evoca tal vez el lado más empedernido e idealizado. En cuanto a la música, una vez más el bajo es el eje vial por el que pasa todo y al que se acoplan los riffs desgarradores de guitarra de Porl Thompson y la melancolía taciturna de los teclados. Whenever I’m alone … with you…

 

Y para finalizar una exitosa saga de sencillos, el último promocional de “Disintegration” fue publicado en marzo de 1990. “Pictures of You” es otro de los grandes clásicos de The Cure que formaron parte del álbum. Se trata de una canción que evidentemente aborda el tema de la nostalgia fijado en un acto tan propio de la misma como el de mirar fotografías. Bien puede tomársela como el lamento de una ruptura sentimental o la partida de un ser querido. El tratamiento de las guitarras es muy especial, pues entre agudas melodías, disonantes y efectos varios dan en el clavo a la hora de lograr el ambiente casi desolador del tema.

Fue común el que se hable del retorno de The Cure a sus orígenes y se encuentra en temas como “Prayers for Rain”, “The Same Deep Water As You” o “Homesick”, la atmósfera supremamente oscura de discos como “Faith” o “Seventeen Seconds”. Así mismo, una colección de brillantes arreglos en “Las Dance” o “Untitled”, fruto de la acumulación de experiencia y de la que bien se podría calificar como la alineación más brillante de la banda com Smith – Gallup – Thompson – Williams y O’Donnell. Otras como “Closedown” o la homónima “Disintegration”. serían una ventana hacia el futuro. Los temas que no fueron tomados en cuenta como sencillos contaban con largas introducciones instrumentales generalmente.

TheCure 1989

Disintegration también fue un producto de la tensión, pues a pesar del éxito de sus placas anteriores, The Cure pasaba por una crisis fundamentada en el alcoholismo de uno de los miembros originales del grupo, Laurence “Lol” Tolhurst, que incomodaba al resto de integrantes y para su reemplazo desde las épocas del “Kiss Me…” ya estaba en los teclados Roger O’Donnell. De todas maneras Tolhurst estuvo en los créditos del disco.

Entre las distinciones que obtuvo “Disintegration”, Lullaby obtuvo el premio de mejor video en los BRIT Awards. En la cartelera de Billboard 200 alcanzó la posición 12 y vendió cerca de 3 millones de copias. The Cure comenzó a padecer los rigores del éxito masivo y la sensación de desintegración como personas, como grupo de amigos o familia y como banda de música fue casi como un karma arrastrado por el título. Ningún álbum del grupo británico volvería a tener un reconocimiento similar y pasaría por muchos cambios en sus alineaciones.

Disintegration – Fiction – 1989

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1 Plainsong
2 Pictures of You
3 Closedown
4 Lovesong
5 Last Dance
6 Lullaby
7 Fascination Street
8 Prayers for Rain
9 The Same Deep Water as You
10 Disintegration
11 Homesick
12 Untitled

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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Los Excesos y la Gloria

Si algo está a la orden del día en Netflix es poner música de los 80. Para mantenerse en esa onda era imperioso contar la historia de uno de los protagonistas icónicos de la época como la banda californiana Mötley Crüe.

“The Dirt” es una producción audiovisual basada en el libro de nombre similar (The Dirt: Confessions of the World’s Most Notorious Rock Band) que a principios de siglo se encargó de relatar varios de los momentos más sórdidos de los miembros de este exitoso grupo, que eran bien conocidos no sólo por su enorme talento, sino también por sus excesos. Ciertamente, en la película no se cuenta nada que un melómano empedernido o un fanático más o menos militante de los Crüe no sepa.

Sin embargo, resultó valioso tener algo más que solo imaginar lo relatado en el libro y atestiguarlo como si se hiciera un viaje 35 años en el tiempo mientras se presencian las locuras de los muchachos, y es que se pudo identificar claramente el papel que cada uno de los miembros de Mötley Crüe desempañaba en la banda más allá del instrumento que tocaban o su posición en el escenario. Se trata más bien de un rol anímico y psicológico que aportó cada uno para que este grupo se convierta en un monstruo imbatible.

Nikki Sixx: el conocido bajista fue siempre el alma de la banda, la voluntad que la impulsaba, la mente creadora de los temas y la peculiar estética de los Crüe. La locura y rebeldía, aquella aura de peligro que rondaba cada caminata y presentación, además del innato carisma.

Tommy Lee: el prodigioso baterista fue el alma. El tipo buena onda, el dínamo inagotable, la energía vital. Puro carisma y alma joven imposible de caer mal. También el complemento ideal para las travesuras de Sixx, tal vez con algo más de conciencia que su compañero de los “gemelos del terror”.

Vince Neil: la cara, el marketing y glamour. Uno de los pioneros en cuanto a instaurar la clásica imagen de las bandas de rock glamoroso de los 80 que casi obligadamente debían tener un vocalista rubio y galante para que se lleve la atención de las muchachas. Un tipo codiciado.

Mick Mars: el guitarrista era la cabeza y conciencia del grupo. Al ser el miembro más veterano y por bastante de Mötley Crüe y al tener que soportar una enfermedad degenerativa ósea, Mars tenía que ser obligadamente la voz sensata del grupo, el que buscaba apaciguar el ímpetu de los demás y que ciertamente aportó a evitar un desastre.

“The Dirt” tiene una interesante novedad narrativa y es que tiene varias voces que cuentan la historia como son los 4 integrantes de Mötley Crüe además de su mánager de los años fundacionales, lo que hace a la historia aún más rica y verosímil a pesar que obviamente hubo ciertas modificaciones como en cualquier biografía llevada a la pantalla y que ciertamente son las voces de los actores que encarnan a estas personalidades.

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Las voces narrativas junto a las secuencias y planos ayudan a relatar cómo es de tumultuosa la vida de una estrella de rock. Con primeros planos, secuencias y edición aceleradas y un par de discretos efectos se describe los sórdidos momentos en los que el alcohol y las drogas se tomaban sus vidas. Los inicios tumultuosos y violentos , el trato por momentos degradante hacia las mujeres que recientemente se ha visibilizado en el mundo del espectáculo cuando en los 80 era pan de todos los días, entre otras cosas son los elementos mostrados de un camino que no precisamente es de rosas como el de la fama. El maquillaje y vestuario de los acordes fue minuciosamente puesto en escena dependiendo de qué etapa histórica iba siendo contada para evitar la decepción del fanático empedernido.

“The Dirt” es una historia divertida, atrapante y finalmente enriquecedora. Los protagonistas fueron retratados con sus humanos defectos que los hacen por momentos malcriados y desagradables. Del mismo modo se hizo énfasis en su sensibilidad de artistas y capacidad de madurez y evolución aceptando los golpes de la propia vida y del cambiante gusto del público, que así como a los Crüe, a muchas otras bandas exitosas de los 80 golpeó severamente. Totalmente recomendable para el melómano y para el nostálgico.

Edison Guapaz Zambrano
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1000 Carreras, 1000 Emociones

En el pasado Gran Premio celebrado en China se cumplió la edición 1000 de una competencia celebrada de la máxima categoría del automovilismo. Desde 1950 han pasado varios pilotos, constructores y locaciones legendarias. Vale la pena hacer un vistazo histórico por esta tan apasionante rama del deporte tuerca y deporte en general.

Fangio

El 13 de mayo de 1950 se disputó el primer Gran Premio de Fórmula 1 en el circuito de Silverstone en Inglaterra, la competencia la ganó el piloto italiano Giuseppe Farina, quien sería el campeón de la temporada superando por 3 puntos a su co equipero de Alfa Romeo, el argentino Juan Manuel Fangio. Los años 50 fueron los tiempos de las grandes y clásicas casas constructoras, citamos a Alfa Romeo, pero en los siguientes años, Fangio lograría su gran marca de 5 títulos de Fórmula 1 (1951, 1954, 1955, 1956, 1957), que recién pudo ser quebrada en el Siglo XXI, a bordo de coches Alfa Romeo, Mercedes, Maserati y Ferrari. Eran tiempos también en los que se podía actuar por más de una escudería en el año. El primer campeón a bordo de la marca más antigua vigente, Ferrari, fue Alberto Ascari en 1952 y 1953.

 hill clark

 

En los años 60 irrumpen las leyendas del automovilismo británico. Previamente hizo su aparición la gran estrella australiana Jack Brabham en el cambio de década (1959-1960) a bordo de lo que actualmente se consideraría una escudería plenamente conformada: Cooper – Climax. Serían los tiempos de estrellas como Jim Clark (1963 y 1965) o Graham Hill ( 1962 y 1968). Es también el tiempo de las marcas británicas como Lotus con la que tanto Hill como Clark alcanzarían la gloria. Brabham en 1966 logró su tricampeonato guiando a un vehículo de la marca con su propia firma (escudería Brabham).

Hasta estos años se corría entre 8 y 12 carreras preferentemente en los clásicos europeos: Monza en Italia, Nürburgring en Alemania, Silverstone en Gran Bretaña, el callejero de Mónaco e infaltables como Bélgica, Holanda y Francia. Su expansión hacia América incluía carreras en Estados Unidos, Argentina y México. Hubo un exótico Gran Premio de Marruecos y más habitualmente se corría en Sudáfrica.

 Hunt Lauda

 

Los años 70 fueron los de los héroes de culto. El bólido de Fórmula 1 fue tomando el modelo con el que estamos familiarizados y dejó el aspecto ovalado por los alerones que aprovechan de las leyes de la física para dar precisión y velocidad a sus movimientos. En 1969 fue campeón una de las divinidades: Jackie Stewart, quien en la primera mitad de los 70 rivalizó con uno de los referentes sudamericanos: Emerson Fittipaldi, quien dio el primer título a un fabricante emergente y que años más tarde se pondría muy de moda: McLaren. Mientras el escocés se proclamó campeón en 1969, 1971 y 1973, el brasileño lo hizo en 1972 y 1974. Para la segunda mitad de la década se escenificó una de las grandes rivalidades que incluso se llevó a la pantalla chica: Niki Lauda en Ferrari (1975 y 1977) contra James Hunt (1976).

 Mientras comenzaban las transmisiones por televisión y se estaba a las puertas de lo que se vería como un gran negocio. La temporada se expandió a 15, 16 y hasta 17 carreras con la presencia continua de los circuitos de España, Austria y Suecia mientras que en el resto del mundo el campeonato llegaría a Canadá, Brasil y Japón, país que empezaba a interesarse en ser parte de la fabricación de los monoplaza, sobretodo de motores.

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Llegarían los 80 y el showtime. Con contratos millonarios en publicidad y televisión, la Fórmula Uno ya era un espectáculo global y la pasión se seguía desde los recónditos confines. Tras los triunfos de los “exóticos” Mario Andretti, Jody Scheckter y Alan Jones. Surgiría una nueva generación. El finlandés Keke Rosberg en 1982 se alzó con el título a bordo de una escudería joven que tendría gran repercusión en los siguientes años: Williams equipada con motor Ford. Un nuevo héroe latino surgió y fue el brasileño Nelson Piquet quien fue campeón en 1981, 1983 y 1987 rivalizando con gigantes veteranos como Niki Lauda, campeón de 1984 y emergentes como Alain Prost (1985, 1986) quienes triunfaron a bordo del McLaren TAG. A finales de los 80 se incorporó al espectáculo un carismático brasileño: Ayrton Senna, quien junto a Prost protagonizarían tal vez la rivalidad más célebre de la historia de la categoría. Ambos a bordo del McLaren con Motor Honda monopolizaron la competencia haciéndose Senna de los títulos de 1988, 1990 y 1991 y Prost del de 1989. En los 80 un piloto no llegó al título pero sí a los corazones de la afición: Gilles Villeneuve, cuyo nombre lleva el circuito canadiense.

La temporada por aquellos años se expandió a los circuitos de Imola, llamado Gran Premio de San Marino, Portugal, llegaría por primera vez a Europa del Este en el Gran Premio de Hungría y a Australia en el circuito de Adelaida. Se volvieron tradición circuitos como Spa Francorchamps en Bélgica, Hockenheim en Alemania y Paul Ricard en Francia.

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Los 90 son la era del desarrollo tecnológico en el que tomaría la ventaja la escudería Williams con motor Renault, la cual permitiría su único campeonato al desventurado Nigel Mansell (1992) y un último sorbo de gloria a Alain Prost (1993). Cuando en 1994 incorporaron a Senna, la idea era perpetuar su dominio, pero la muerte sorprendió al brasileño corriendo, la misma que fue una lección para incorporar notablemente dispositivos de seguridad a favor de los pilotos. En dicho año surgiría una nueva estrella: el alemán Michael Schumacher, quien a bordo del más modesto Benetton – Renault ganaría las temporadas 1994 y 1995. Los últimos suspiros de grandeza los daría Williams con los títulos de Damon Hill (1996) y Jacques Villeneuve (1997) y McLaren con el bicampeonato de Mika Hakkinen (1998-1999).

Varios países organizaron 2 competiciones como España, Alemania o Japón poniendo a sus fechas nombres de países vecinos (Luxemburgo), continentes (Europa) u oceános (Pacífico) y se cambió la sede de Australia para Melbourne. A partir de 1991 se otorgaría 10 puntos por cada victoria al ganador de cada carrera.

Schumacher

En 1996 Ferrari había fichado a Schumacher para un proyecto que buscaba reverdecer laureles. Su trabajo comenzó a dar frutos en el 2000 cuando Schumi consiguió su tercer campeonato y hasta el 2004 lo del pilotó alemán y la escudería italiana sería un romance aplanador que ganó muchos adeptos y probablemente aburrió a otros tantos. Schumacher pulverizó el pentacampeonato de Fangio, el récord de carreras ganadas de Prost y de pole positions de Senna, convirtiéndose en el piloto más importante de la historia de la categoría. Luego de una serie de reformas orientadas a detener el dominio de Schumacher y Ferrari, llegó el bicampeonato de Fernando Alonso (2005 y 2006) a bordo de un auto Renault que se aventuraba a ser constructor solo. Para el final de la década, los títulos de Kimi Raikkonen (2207), Lewis Hamilton (2008) y Jenson Button (2009) dieron aire fresco a la competición.

En el inicio del Siglo XXI la expansión de la competición buscó a Asia y así se incorporaron circuitos del Medio Oriente (Bahréin y Abu Dabi) y Lejano Oriente (China, Malasia, Singapur), innovando con la incorporación de circuitos nocturnos y nuevos diseños concebidos por el ingeniero alemán Hermann Tilke.

 

YAS MARINA CIRCUIT, UNITED ARAB EMIRATES - NOVEMBER 24: Sebastian Vettel, Ferrari, and Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 during the Abu Dhabi GP at Yas Marina Circuit on November 24, 2018 in Yas Marina Circuit, United Arab Emirates. (Photo by Steven Tee / LAT Images)

YAS MARINA CIRCUIT, UNITED ARAB EMIRATES – NOVEMBER 24: Sebastian Vettel, Ferrari, and Lewis Hamilton, Mercedes AMG F1 during the Abu Dhabi GP at Yas Marina Circuit on November 24, 2018 in Yas Marina Circuit, United Arab Emirates. (Photo by Steven Tee / LAT Images)

La década de los 2010 ha estado marcada por los extensos dominios de 2 pilotos. La primera mitad fue del alemán Sebastian Vettel, quien a bordo de la en ese entonces nueva escudería Redbull – Renault conquistó los campeonatos de 2010, 2011, 2012 y 2013. El actual momento marca el dominio de Lewis Hamilton y la marca Mercedes. El piloto británico ha sido campeón de las temporadas 2014, 2015, 2017 y 2018, mientras que dejó espacio para que su compañero de aquel año, Nico Rosberg, gane el del 2016. Tal vez han sido años con pocas sorpresas, marcado por el notable cambio en los sistemas de puntuación que otorgan 25 puntos al ganador, 18 puntos al segundo, 15 al tercero, 12 al cuarto, 10 al quinto y así hasta que el décimo lleve puntuación. Actualmente hay 21 competiciones en la temporada con la inclusión de circuitos como Rusia o Azerbaiyán, el regreso de Estados Unidos y México y algunos intentos fallidos como fueron Corea, India o Turquía.

De momento la temporada 2019 parece vislumbrar otro “paseo” de los Mercedes. Valtteri Bottas ganó el Gran Premio de Australia y Lewis Hamilton en Bahréin y China. Ambos ya han tomado considerable distancia en la tabla de puntos con 62 y 68 puntos frente a sus competidores, Max Verstappen con 39, Sebastian Vettel con 37 y Charles Leclerc 36. Actualmente Vettel aún es el piloto más joven en consagrarse campeón y Hamilton tiene el récord de pole positions (83) y podios (134).

Este ha sido el resumen de mil episodios. ¿Cuántos más se podrá ver? Esperemos que al menos 1000 o 2000 más.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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Una Sinfonía Pop en los 80

Como uno de los mayores protagonistas del “New Wave” desarrollado a finales de los 70 como una “forma edulcorada” del punk, los bostonianos “The Cars” ya tenían un prestigio muy bien ganado en la década de los 80. Aunque probablemente les faltaba dar el gran golpe comercial.

Para la realización de “Heartbeat City”, que le pasado 13 de marzo cumplió 35 años de haber visto la luz, se buscó a un productor experto en éxitos como Robert “Mutt” Lange, quien por aquellos días tenía un prestigio muy bien ganado al haber sido el hombre detrás de las consolas de los enormes “Highway to Hell” y “Back in Black” de AC/DC. En los estudios Battery de Londres y usando toda la segunda mitad de 1983 se gestaría el que sería el disco más exitoso de los Cars.

La llamativa carátula del disco es mayormente tomado de una pieza de arte pop creada por Peter Phillips, amigo personal del baterista del grupo, David Robinson, en 1972, llamada “Art-0-Matic Loop di Loop” en la cual destaca una hermosa dama y un Plymouth Duster de 1971. Ideales para conceptualizar visualmente a un grupo llamada “los autos”.

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El mismo día de la publicación de “Heartbeat City”, empezó a sonar su primer sencillo: “You Might Think”. Este pegadizo tema con una base punk, pero un excelso trabajo en los teclados desplegado principalmente por Greg Hawkes marcan la ruta de una canción imposible de sacarse de la cabeza. Aunque también el bajo con efectos de Benjamin Orr y los extraordinarios solos de guitarra del zurdo Elliot Easton dan el sabor perfecto a este tema de hecho escrito por el líder de los Cars, Ric Ocasek. Melodías acerca de obsesión más que amor que se reflejarían en la producción de su famoso videoclip, el cual gozó de un presupuesto bastante más generoso que el de un video musical promedio de la época, pero sobretodo con la imaginación para hacer de un acoso una historia divertidísima y que se podría decir, con final feliz.

 

En una onda similar, rockera pero apoyados en la tecnología y los sonidos de sintetizadores, aunque con un tempo más lento y meloso, llegó “Magic” como segundo sencillo ya en plena primavera de 1984. Mientras se va cantando al enamoramiento, se protagonizó otro videoclip con efectos visuales interesantes con un resultado divertido. A la par de “You Might Think”, Magic también alcanzó el número uno del listado Billboard “Top Rock Tracks”.

 

Sin embargo, y como muchas veces pasó en los 80, el gran suceso llegaría de la mano de la gran balada. “Drive” fue editado como sencillo en julio de 1984 y tuvo la pequeña gran diferencia de contar magistralmente con el bajista Benjamin Orr en la voz. Sin duda este es uno de los grandes temas pop románticos de los 80 con una dinámica de bajos y sintetizador en tempo lento, prácticamente infaltable en celebraciones como bodas y similares, a pesar que el mismo habla de conflictos en una relación más que de amor idílico. Así como “You Might Think” tuvo como protagonista a la bella Susan Gallagher, “Drive” lanzó a la fama a la modelo checa Paulina Porizkova, quien posteriormente contrajo nupcias y ha permanecido mucho tiempo casada con el líder del grupo, Ric Ocasek. Con “Drive”, The Cars tuvo una notable participación en el festival Live Aid de 1985.

 

 “Heartbeat City” arranca con un sofisticadísimo tema para aquellos tiempos. “Hello Again” es un complejo enjambre de programación de beats, efectos de estudio y equipos de vanguardia y sintetizadores a un sonido que desnudo sería básicamente punk. Particularmente acá se lucen el tecladista Greg Hawkes y el baterista David Robinson. Un videoclip bastante polémico con escenas sexuales y provocativas, además de ciertas dosis de violencia acompañó a la promoción de este tema que fue el cuarto sencillo del álbum y fue dirigido ni más ni menos que por Andy Warhol, quien hasta hace un cameo como bartender.

 

“Why Can´t I Have You” se publicó como sencillo ya en 1985 y fue también otro tema soft pop con prodominio de sintetizadores y opciones tecnológicas. “Looking For Love” es bastante más parecida al “The Cars” clásico con fuerte influencia New Wave en la guitarra y posteriormente sería covereada por el austriaco Falco, mientras que “I Refuse” más bien adopta una textura muy similar a los temas de Synthpop que en la época eran muy populares e “It’s Not The Night” en cambio es bastante más rockera y emparentada con el pop – rock de los 80. Un tema muy vertiginoso y vanguardista como “Stranger Eyes” formó parte del tráiler de la legendaria película “Top Gun”, pero finalmente no fue tomada en cuenta para su soundtrack. El disco finaliza con otra pieza sofisticada de ingeniería de sonido como la homónima “Heartbeat City” que fue editada como sencillo sólo para el Reino Unido.

TheCars

En cuanto a reconocimientos, “Heartbeat City” certificó cuádruple platino en Estados Unidos y alcanzó el puesto 3 en la lista de 200 de Billboard. El videoclip de “You Might Think” se llevó el premio de “Video del Año” en la entrega de los primeros MTV Video Music Awards celebrados en 1984. Fue la cima de la carrera de esta agrupación fundada en Boston, Estados Unidos. Después tendrían un éxito escaso, pero un gran nombre al menos en la década de los 80.

 

Heartbeat City – Elektra – 1984

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Hello Again

Looking for Love

Magic

Drive

Stranger Eyes

You Might Think

It´s Not the Night

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Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
bohemian rhapsody

Bohemian Rhapsody: Apoteosis y Nostalgia

Uno de los éxitos de la temporada ha sido el film inspirado en la vida del legendario cantante de la agrupación británica Queen. Presentando en específico en su carrera a la cima y su lucha por permanecer ahí. Privándonos de lo más profundo de sus orígenes o de su doloroso final, aunque insinuando algo de ellos. Bien así, lo mejor fue ver al Freddie glorioso.

A pesar de contar con los mismos integrantes de Queen para la elaboración del guión, la película incurre en algunas imprecisiones biográficas, la cual es normal en este tipo de producciones, pues siempre es necesario añadir más drama en las mismas. Tal vez la más importante es que su conocimiento sobre portar el VIH fue tiempo después del legendario concierto del Live Aid. Acá se puede leer algo más sobre estas inexactitudes.

 

Más allá de la completa fidelidad del relato, fue muy emocionante adentrarse en lo profundo de la humanidad de Freddie Mercury. Más allá de esa distante y casi perfecta súper estrella que se paseó por los escenarios estaba un hombre ciertamente seguro de su talento y lo hacía saber con cierta arrogancia a sus compañeros, radiodifusores y ejecutivos de casas disqueras. Un tipo sensible al que relaciones como la que sostuvo con Mary Austin los involucraban rotundamente, lo mismo con sus compañeros hombres, quienes mal o bien jerecieron alguna influencia en su vida. El excéntrico, el excesivo y sobretodo, el artista audaz, capaz de mutar cuantas veces sea posible para poder expresarse.

bohemian 1

Un detalle importante en la construcción de la historia de Queen fue el introducir cada paso que dio la banda con el origen y creación de varios de sus importantes clásicos, haciendo después partícipe al público con el “sing along” y pueda ser la proyección de la película más una fiesta. Algo fuera de lo común, a la vez que vamos descubriendo como fueron concebidas las más grandes ideas, los riffs y ritmos más importantes de su historia y tal vez de la historia de la música.

Finalmente es importante destacar que la producción fue prolija en unos detalles importantísimos. Uno es la peculiar dentadura de Freddie, tal vez algo exageradamente montada en la boca de Rami Malek, quien interpretó a Freddie Mercury, pero aun así, rasgo fundamental con el que de hecho el propio cantante justificaba su privilegiada y peculiar voz. Otra fue la reproducción fiel del viejo Estadio Wembley, recordando que fue demolido y hoy por el mítico escenario tiene una fachada totalmente distinta. Así mismo, Malek tuvo que memorizar todos los gestos y pasos que dio Mercury en el mítico show de Live Aid para reproducir fielmente el momento y por supuesto, halagar a la fanaticada.

No precisamente se trata de una producción muy profunda, con mensajes a la conciencia y reflexiones, mucho menos de una historia con una intrincada elaboración. Por supuesto que ese no era el objetivo, mas bien era entretener y conmover a través de la música. Es una biografía que tranquilamente se la puede encasillar en musical y que puede dejar satisfecho a un melómano promedio. Tal vez no tanto a un cinéfilo.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
borg mcenroe

Una Rivalidad Mítica Hecha Film

En la presentación du la película advierten que relatan una rivalidad que cambió la historia del tenis. Estamos hablando del film nórdico Borg vs McEnroe. Realmente esta rivalidad duró muy poco debido al relativamente tempranero retiro de Björn Borg de las pistas, en la práctica desde 1982. Incomparable a la longeva carrera de John McEnroe, la cual duró 15 años.

El punto de encuentro entre estos 2 gigantes para el desarrollo de la historia del film es el torneo de Wimbledon de 1980, cuando aparecían como los grandes favoritos para adjudicarse dicho certamen, eso sí con una importante diferencia. Por aquellos días, el sueco Borg era el amo y señor del circuito, pues dueño de un atildado, a la vez que poco ortodoxo juego, había ganado 4 títulos en Wimbledon consecutivos con tan solo 24 años de edad. El estadounidense McEnroe en cambio era la gran promesa, aunque a pesar de su juventud se erigía como el villano del circuito por su mal carácter, el cual contrastaba con la aparente impoluta serenidad de Borg.

Pero este film, producido en Suecia en asociación con otros países nórdicos apunta más a cómo Borg consigue aquella sólida personalidad que permitió manejar su innato talento para el deporte, aquella transformación de un joven díscolo a un tenista imperturbable tendría un piloto: el entrenador Lennart Bergelin, antigua gloria del deporte sueco que vería en Borg el potencial para superarlo con creces. En realidad la película se centra bastante más en la vida de “Ice-Borg”, considerado el mejor deportista sueco de todos los tiempos, en tanto que del lado de McEnroe se contempla sus relaciones familiares, con otros tenistas y sus luchas personales originadas por su rol de villano.

Hay poco en sí sobre tenis: historia o técnica y mucho más del lado humano. La evolución de Borg hacia convertirse en uno de los mejores tenistas de la historia que tiene su punto de inflexión en su brillante participación en la Copa Davis en 1975, antes de cumplir 20 años, dio los puntos decisivos para que Suecia logré el primer lugar de este certamen por primera vez en su historia. Logramos transitar por las obsesiones y compulsiones de Borg, quien necesitaba de una serie de inflexibles rutinas para lograr la calma con la que afrontaba sus juegos. Compulsiones que incluso deterioraban las relaciones con su círculo cercano.

Tal vez por el título se esperaba en una trama enfocada en la rivalidad, pero es más bien un viaje hacia el interior de los grandes campeones, la angustia y las privaciones por las que pasan para lograr los grandes victorias, mientras otros prefieren evitar el paso doloroso, más bien disfrutar y eventualmente ganar, filosofía encarnada en el film por Vitas Gerulaitis, destacado tenista de aquellos tiempos. Está obsesión de la que somos testigos a diario por ejemplo cuando vemos jugar a Rafael Nadal, estas compulsiones y angustias narradas en la autobiografía de Andre Agassi, finalmente llegaron a la pantalla para hacerse agarrar de la silla al espectador.

Como bien sabemos, Borg derrota en la final de 1980 a McEnroe y logra su quinto Wimbledon consecutivo, impresionante récord que sería superado varios años después por Roger Federer. Después, y esto ya no fue parte de la película, McEnroe derrotaría en la final del US Open 1981 a Borg, lo que influiría decisivamente en la decisión del temprano retiro del sueco. En realidad, oficialmente solo se enfrentaron en 14 ocasiones, con 7 victorias para cada uno.

La película fue dirigida por el danés Janus Metz Pedersen. El islandés Sverrir Gudnason encarnó a Björn Borg, mientras que el estadounidense Shia Labeouf a John McEnroe. Excelente labor al fidelizar el relato con diálogos en sueco, inglés, francés y hasta castellano argentinizado.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
madonna main

Los 60 Años de una Reina

El pasado 16 de agosto quien vio la vida con el nombre de Louise Veronica Ciccone cumplió increíbles 60 años siendo uno de los referentes esenciales de la cultura popular occidental en por lo menos los últimos 35 años. Lógicamente estamos hablando de Madonna.

Nacida en el Estado de Michigan, el temprano fallecimiento de su madre cuando apenas tenía 5 años la marcaría dolorosamente. Desde muy joven fue evidente su fuerte carácter y perseverancia. Ya en su ascenso a la fama, la crítica siempre resaltó su ambición como característica fundamental de su obra. Con poco más de 18 años se mudó a Nueva York a buscar su espacio, su nombre. Una juventud de esfuerzo y dedicación pronto darían resultados.

Madonna en su evolución estética y musical ha sido quien ha marcado la tendencia estando normalmente un paso al frente y dictando lo que hay que hacer a su público y sucesoras. Es fácilmente recordable su look en la primera mitad de la década de los 80, el cual podría definirse como “urbano” con las blusas desmangadas, sus pañoletas o lazos en la cabeza, accesorios grandes y vistosos y el llamativo maquillaje. Son tiempos de sus himnos pop y dance con influencia R&B y música bailable de la década de los 70.

 

A medida que baja lo escandaloso de su ropa subieron los escándalos en sus declaraciones a los medios y en sus presentaciones. Madonna fue tomando un look atlético que se relacionaba con la temática “Girl Power” de sus siguientes producciones musicales. Ya se había afirmado como una mujer ambiciosa, poderosa y decidida. Había tomado para así y con firmeza el título de “Reina del Pop”, mientras sus coreografías iban tomando ribetes más sofisticados e icónicos. Un empoderamiento total y hasta agresivo de su sexualidad mientras a su música se incorporaban beats más fuertes y una mayor gama de sonidos.

 

Arribando a sus 4 décadas, Madonna  buscó una apariencia más madura y sofisticada. Durante los años 90 la música y los gustos del público se habían modificado notablemente y la Reina del Pop no podía quedarse atrás. Para mantener un público cautivo supo reinventarse y gustar a nuevas generaciones y latitudes. Ciertamente la “europeización” de su música y apariencia dio mayor universalidad a su obra que por entonces comenzaba a ser longeva.

 

 

Siempre siendo osada para llamar la atención

 

 

Presente en el mundo del cine continuamente

 

 

Oportuna también para manifestar sus puntos de vista políticos.

 

Probablemente la más grande artista femenina de la historia. A sus 6 décadas se mantiene impecable y buscando nuevas formas de expresión y también nuevas polémicas. Un verdadero referente de la mujer en el mundo. La inigualable Madonna.

 

Discos básicos para entender el “Universo Madonna”.

Trilogía ochentera:

  • Like a Virgin
  • True Blue
  • Like a Prayer

Trilogía dance:

  • Ray of Light
  • Music
  • Confessions on a Dance Floor
Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
glow main

Retro y Glamour con GLOW

Una vez más la nostalgia se apodera de la ya entrañable plataforma de televisión Netflix para atrapar a un público específico que busca ya sea recordar o cautivarse con otros tiempos. Uno de sus productos para ello es la serie “GLOW”.

 “GLOW”, que son las siglas de “Gorgeous Ladies of Wrestling” (hermosas damas de la lucha libre), fue un show que realmente existió desde la segunda mitad de la década de los 1980s y el programa actual busca retratar los orígenes del mismo con situaciones ficticias y personajes tal vez inspirados en el show original, pero cambiados en cuanto a nombre y a veces esencia para dar un resultado dramático interesante.

 El elemento clave de GLOW consiste en retratar y a la vez parodiar lo que era la producción de televisión hace 30 o más años en cuanto a recursos tecnológicos como narrativos. De todas maneras las cámaras y equipos de edición quedan en segundo plano cuando hablamos de la construcción del show en cuanto a guión. Resulta que la gracia es comprobar qué tan estereotipados podían ser los personajes de lo que se supone es un concurso internacional de lucha. En los años 80 aún se vivía las tensiones de la guerra fría y el programa en torno a eso se supone debe tener un fuerte antagonismo entre la americana “Liberty Bell” y la soviética “Zoya the Destroya”.

 En realidad “Zoya” es el personaje que encarna Ruth Wilder, una actriz con varios problemas para llevar su carrera con suceso y que se topa con esta peculiar oportunidad y es interpretada por Alison Brie. En la historia tiene que ser coestelar con Debbie Eagan (interpretada por Betty Gilpin), quien da vida a “Liberty Belle” y con quien en la vida real tiene un conflicto complicado de resolver. La tensión entre ellas condimenta al espectáculo televisivo sin la sospecha para los espectadores sobre el problema real entre ambas, aunque finalmente pueden colaborar para darle la mayor calidad posible al espectáculo. El elenco de luchadoras que comparten el ring con Zoya y Liberty Bell cumplen con unos cánones de estereotipo que hoy, 30 años después de haberse emitido el GLOW original resultarían difíciles de emitirse por lo ofensivos que pudiesen resultar al público actual.

 Por los pronto hay 2 temporadas claramente diferenciadas en este GLOW remozado. En la primera cuenta la concepción del show y su desarrollo, lo que incluye el reclutar a las damas protagonistas, conseguir una locación donde se desarrollen las peleas y sobretodo el duro entrenamiento al que deben someterse para que sus enfrentamientos luzcan reales y sobretodo sean seguros. Es bien sabido que los espectáculos de lucha libre son básicamente ficción, mas sus famosos movimientos requieren de pericia y práctica, caso contrario pueden resultar muy peligrosos para quienes los ejecutan. La segunda temporada es el show ya en marcha con sus problemas para la difusión.

algo del show original

 GLOW aborda una temática general que en los actuales momentos es muy cotidiana, pero que en los años 80 apenas sí se estaba tomando en cuenta, la cual era buscar nuevos protagonismos a los roles femeninos. En este caso incursionar en un programa de lucha libre resultaba por demás novedoso treinta años atrás, cuando era una asunto absolutamente de hombres. También aborda tan mentada “cosificación”, pues descubren que al salir en televisión ligeras de ropa atraen principalmente a “solitario público masculino”. En la misma viada el principal personaje masculino, el director Sam Sylvia, experimenta nuevos roles para su aparentemente despreocupada vida en la cual tendrá que hacerse cargo de “sus luchadoras” como un padre así como de su hija adolescente a quien no la vio crecer. A este personaje lo encarna Marc Maron. La evolución de un Sam egoísta y malhumorado a uno más humano y paternal forma parte del hilo del programa.

GLOW también encara los excesos del mundo del espectáculo y por ello lógicamente debe ser su ubicación en Los Ángeles, California y alrededores, donde el sexo, las drogas y demás vicios estaban a la orden del día y que en los 80 ciertamente tenían un espacio en el estilo de vida. Los peinados extravagantes, la ropa llamativa y la espectacular la banda sonora ambientan a una producción que ciertamente en ambas temporadas tiene un comienzo lento, pero termina atrapando al espectador.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol