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La NBA a la Pantalla

Hace poco terminó oficialmente la temporada de NBA, pero en estos días hubo contenidos mediáticos que dieron que hablar por su calidad a la hora de centrar su historia en referencia a la liga de baloncesto más poderosa del mundo.

Por los canales y plataformas de HBO se transmitió “Winning Time: The Rise of the Lakers Dynasty”. Una serie de 10 capítulos que narró los orígenes del famoso “showtime”, aquella inolvidable formación del equipo de Los Ángeles de los años 1980s. La serie se basa en el libro: ”Showtime: Magic, Kareem, Riley, and the Los Angeles Lakers Dynasty of the 1980s” del relator deportivo Jeff Pearlman.

“Hustle” en cambio es una película y de hecho es una historia de ficción en la que un cazatalentos tiene la misión de viajar por el mundo y buscar la próxima súper estrella para los Philadelphia 76ers. El elegido es un muchacho español díscolo y de origen humilde con el que pasará varias peripecias para poder introducirlo a la mayor exigencia del baloncesto estadounidense. Difundida en cines y en la plataforma Netflix.

Tenemos similitudes en el planteo de un drama a partir de la construcción de una carrera en el deporte estadounidense. La una se basa en hechos reales y quizás se parece mucho al título del libro, pues cuenta la llegada y adaptación al baloncesto profesional de Earvin “Magic” Johnson, de hecho, cómo pasa de ser el muchacho común “Earvin” a la poderosa estrella “Magic”, o sea, todo lo que conllevó a que su nombre cambie. Por otro lado está Kareem Abdul-Jabbar y una personalidad en eterno conflicto entre sus convicciones políticas y religiosas versus el fastuoso mundo del estrellato que convertía a los jugadores de los Lakers en algo más que estrellas deportivas. Además de la historia de Pat Riley, el famoso entrenador que pasó de editor de videos a asistente y posterior guía de aquella escuadra maravillosa.

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La historia de “Hustle” es ficticia. El scout Stanley Sugerman, abatido por los años y las pocas posibilidades de hacer vida en familia, tiene una última misión en la que se encuentra con el talento de “Bo Cruz”, a quien lo pretende pasar de ser un común obrero en su país natal a uno de los grandes nombres de la NBA. Convencerlo de su plan a este joven de vida dura será complicado y encausarlo aún más difícil, pues no solo tiene que lidiar con el poco dócil carácter del prospecto, sino también con los obstáculos que presenta un mundo que tras el show esconde celos y fuertes disputas.

Podríamos entonces comparar las historias de “Bo” con la de “Magic”, pues a pesar de lo ficticio de la una y real de la otra, se basan en la experiencia de un joven en tratar de encajar en la afamada liga de baloncesto profesional americana. “Magic” sin embargo, tiene cierto camino labrado al ser la estrella universitaria del momento y su presión está en demostrar lo que tanto se espera de él. A pesar de un origen relativamente humilde, Johnson es de un entorno familiar estable. Todo lo contrario de “Cruz”, cuya historia incluye duras disfunciones familiares. Caras de una misma moneda en el deporte.

Las dificultades empiezan por las decisiones que se toman desde arriba. En “Winning Time”, las historias de los protagonistas se entrelazan con la de Jerry Buss, el mítico y polémico dueño de los Lakers, a quien se le atribuye la conceptualización del “showtime”, o sea que el equipo deportivo genere entretenimiento que vaya más allá del desarrollo del juego. Las peripecias financieras de Buss se manejan a la par de los dramas de Johnson, Riley o Abdul-Jabbar. En “Hustle”, los Sixers de Philadelphia están en la transición de la dirección de Rex Merrick a sus hijos Vince y Kat, el uno más intransigente que la segunda. Algo que hace acuerdo a “Club de Cuervos”. Las decisiones de Vince afectan decididamente a Stanley.

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Hablaremos algo del reparto. Al ser una historia real, en “Winning Time” tuvieron que esforzarse para dar en el clavo con los actores. El resultado en el caso de Quincy Isaiah, quien encarna a Magic Johnson, es increíble, pues es prácticamente idéntico tanto en aspecto físico, como en la característica sonrisa eterna de Magic. Adrien Brody también se luce como un joven Pat Riley y la elección de Solomon Hughes debido a su estatura cayó como un guante para personificar al circunspecto Abdul-Jabbar.

Por el lado de “Hustle”, hizo falta echar mano de un basquetbolista profesional como Juancho Hernangómez para dar vida al díscolo “Bo Cruz”. Dicha película hizo gala de contar con una pléyade de estrellas antiguas y actuales para su rodaje. En ella intervinieron: Charles Barkley, Shaquille O’Neal, Allen Iverson, Trae Young, Dirk Nowitzki, Luka Doncic y sobretodo, la aparición del máximo ídolo de la afición de Filadelfia: Julius Erving. Punto aparte para la actuación de Adam Sandler como el scout Stanley Sugerman. Viene siendo satisfactoria su intervención en roles más serios, alejados de sus característicos papeles hollywoodenses. Tal vez todavía no se hace costumbre en ese tipo de papeles, algo similar a lo que pasó con Jason Segel interpretando al entrenador Paul Westhead.

Vale la pena mencionar lo bien logradas que son las escenas del juego en acción en ambas producciones, tal vez resultaron algo mejores en “Hustle”, pues fue grabado prácticamente por basquetbolistas devenidos en actores, pero lo de “winning time” tampoco estuvo tan mal recreando jugadas y momentos clásicos en los Lakers y sus juegos contra Detroit o los Celtics.

Para los aficionados al baloncesto, ambas producciones pueden ser un deleite. La de Los Lakers es un enfoque incluso algo crudo del “tras bambalinas” de una marca legendaria. La otra es una bonita y emotiva ficción desarrollada a partir de la historia de los Sixers de Filadelfia.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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Maverick: Nostalgia de la Buena

Fue una espera larga, realmente larga. ¿Fue una espera al fin? No precisamente se anhelaba una secuela de “Top Gun”, una de las icónicas películas de los 1980s, mas era completamente esperable dado el “boom nostálgico” que ha invadido a cine y televisión en los últimos años. Los fans desde luego buscarán ver que ha pasado con el bueno de “Maverick” después de tantos años.

“Top Gun: Maverick”, con el mismísimo Tom Cruise, ofrece lo que todo fan de esta película, y ahora saga, busca: vértigo, erotismo, rivalidades, fantasía y maniobras inverosímiles. Pero la inclusión de los antiguos miembros de la academia entre una nueva generación de talentosos pilotos nos lleva al eje temático de esta nueva versión del film de los aviadores más intrépidos de la armada norteamericana que es más referente a la identidad y el paso del tiempo. Si lo queremos definir en una sola palabra sería: “madurez”.

Cuando arranca la película, el espectador en general puede alegrarse de las pocas señales de envejecimiento que presenta “Maverick” y en verdad, Tom Cruise es un actor que ha resistido con bastante éxito el paso de los años, Ya entrando en el desarrollo, parece que Maverick nunca dejó de ser el mismo piloto intrépido de los años 80, con todo lo bueno y lo malo que eso puede significar en un ser humano. La juventud eterna puede tener algunas desventajas.

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Maverick o sea, (y alerta de spoiler) el Capitán Pete Mitchell, conserva dicho rango en la milicia y es permanentemente cuestionado por ello en el transcurso de la película. Es tratado con condescendencia por sus supervisores, pero a la vez protegido por uno de ellos, que es el ahora Almirante Tom Kazansky, el recordado “Iceman”, quien se convirtió en un muy admirado oficial y su obra y gracia solapa las continuas travesuras de su hoy entrañable amigo Mitchell, y no solo guarda filiación fraternal, sino admiración por su talento.

Resulta que Maverick jamás cambió su lugar en la Marina y en el Mundo. Siguió siendo el piloto osado, pero (spoiler) jamás tuvo realmente una carrera militar, pues permaneció en su sitio. Fuera de la vida militar permaneció soltero, sin hijos, siendo el eterno rompecorazones de sonrisa perfecta, gafas de aviador y a bordo de su motocicleta con impecable melena al aire. Los años para él no pasaron nunca y parece feliz siendo eso, mientras los cuestionamientos lo bombardean por todas partes, quizás los más llamativos son de la hija de un renovado interés romántico que aparentemente tuvo sus inicios entre película y película, la misma interpretada por Jennifer Connelly, a quien el paso del tiempo también le ha favorecido, al contrario de la “noviecita original” de Top Gun, Kelly McGillis, quien sí ha sufrido los estragos de los años. Ciertamente hay cuestionamientos por esta decisión, pero para la evolución del personaje de Cruise.

Maverick manifiesta que el nunca se quiso mover de su sitio, pues ser piloto Top Gun no es lo que es, sino “quien es”. Así afirma su identidad y el deseo de no buscar más, en tanto que un Iceman lleno de condecoraciones, admiración, pero con terribles huellas del paso del tiempo le habla de que hay un momento para dejar ir, concepto imposible de digerir para Mitchell. Tal vez un espectador que está en la mitad de la vida cronológica entre los personajes viejos y nuevos de Maverick y Iceman se cuestionen qué es mejor: si quedarse en esa especie de “zona de confort” de Mitchell o seguir un camino acorde al paso del tiempo, con sus sastisfacciones y penosas consecuencias, como en el caso de Kazansky.

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Maverick tiene una última oportunidad de su valía al estar a cargo de la instrucción de una misión a toda vista imposible que debe ser ejecutada por pilotos jóvenes y a los cuales les debe demostrar la posibilidad de la misma, no sin antes pasar por alto la verticalidad y reglamentos de la Armada de Estados Unidos, para variar. Para unos podrá ser emocionante y para otros patética la eterna irreverencia del Capitán Mitchell. Obviamente había que tener mujeres en el escuadrón y al mismo Mitchell en el acostumbrado bar de oficiales le dejan en claro que las actitudes machistas son poco toleradas en los tiempos modernos. La evolución de una complicada relación con el hijo del recordado “Goose” también es interesante.

Pero en fin, este tipo de reflexiones son interesantes de hacer mientras suceden las 2 horas de vértigo y adrenalina en una experiencia que en el cine al menos es divertida pero físicamente agotadora, con lo que se podría decir que los productores cumplieron con su objetivo. En verdad, tampoco hay demasiadas vueltas que darle, pues no deja de ser un clásico de acción del cine norteamericano. Ciertamente el fan de la Top Gun original quedará satisfecho, pues hay cosas que no cambiaron como las rivalidades y la clásica escena playera. Las que sí cambiaron tampoco desentonan.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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Rey Antes del Bochorno

Es de conocimiento y dominio mundial el incidente en que Will Smith abofeteó a Chris Rock durante la ceremonia de los Premios de la Academia (a.k.a. Los Óscar). Mucho se ha dicho si debió hacerlo, si no debió, las repercusiones que ha sufrido Smith por dicha agresión y no vamos a hacer acá un juicio sobre aquello. Vamos a centrarnos en lo que debía ser la noche consagratoria.

Will Smith ganó en la entrega 94 de los Premios Óscar el galardón de “mejor actor masculino” por su rol estelar en la película biográfica “King Richard”, en la cual se cuenta el inicio del camino a la gloria de las hermanas Venus y Serena Williams encarnando a Richard Williams, padre de las afamadas tenistas, a quien se le atribuye las raíces del éxito de la carrera de ambas deportistas estadounidenses. Se la ha podido ver en cines y en la plataforma HBO Max.

“King Richard” es el retrato de un hombre obsesivo que nació y creció en la pobreza y de la que sabe será difícil salir por sí solo, pero tiene un plan para que su descendencia lo haga. Eso es el tema central de la película: “El Plan”. Un camino estudiado y de estricto seguimiento para alcanzar la cima del mundo. Richard siempre gusta de recordar que quien tenga un plan tendrá éxito y eso busca inculcar a su numerosa familia, siendo él mismo ejemplo de rigurosa dedicación.

Acá es cuando se evalúa y gana el Óscar. La encarnación de Smith del señor Willams es atrapante. La gestualidad de un hombre obsesivo, apaleado por las circunstancias y las personas, ya algo entrado en años, con sus tics, posturas, el nunca perder la doblez del labio inferior es un trabajo espectacular. Es un personaje del que no se puede pasar sin tener alguna sensación de amor u odio, pero visceralmente algo genera. Imposible de ser indiferente.

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Entonces es cuando nos centramos en la temática y ahondamos en la “lección” que nos deja “King Richard”. Bien se la puede tomar como una película motivacional, que te dice que el esfuerzo y la disciplina llevan a grandes lugares y consiguen grandes cosas. Puede ser inspiradora para muchos tipos de personas, pero también puede ser una odiosa y cansona producción aleccionadora para otros tantos. Richard en verdad puede llegar a ser muy insoportable con su obsesión, su método, su omnipresente “plan”. Un bodrio para los cínicos y desordenados. Lo que sí es completamente elogiable es el dar a conocer el infaltable seguimiento a su familia, no solo hablando de las famosas, sino de toda su prole en general. Acaso ese y solo ese el verdadero secreto del éxito. Su fastidioso plan también tenía la intención de no forzar ni apresurar la carrera de sus hijas. El apegarse especialmente a los tiempos.

“King Richard” puede ser fascinante para los cultores de la historia del deporte, no solo por retratar los inicios de 2 de las tenistas más famosas de la historia del deporte, sino por el contexto deportivo e histórico en sí que las rodea. Son interpretadas figuras del tenis como: John McEnroe, Pete Sampras, Andy Roddick, Jennifer Capriati o Arantxa Sánchez. Todos enlazando en algo la historia de las Williams. También se atraviesan circunstancias históricas como la campaña anti drogas de la entonces Primera Dama Nancy Reagan o las revueltas en respuesta a la violencia racial policial de inicios de los noventa.

Eso es entonces “King Richard”. Una historia inspiradora o cansona dependiendo del espectador, enriquecedora para el amante del cine y el deporte y un justo premio por la construcción del personaje para Will Smith. Más allá de lo que esté pasando en su presente.

Edison Guapaz Zambrano
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¿Qué Show Es Mejor?

Febrero de 2022 tuvo la alegría de los grandes espectáculos del deporte norteamericano prácticamente normalizados. Pero en este post poco y nada hablaremos que Los Angeles Rams se llevaron el Super Bowl LVI al derrotar 23 – 20 a los Cincinnati Bengals o que el Equipo de LeBron James superó 163 a 160 al de Kevin Durant en el Juego de las Estrellas de la NBA. Acá nos iremos por el lado del show.

 ¿Qué hace tan especial al Super Bowl además de consagrar al campeón de la temporada de fútbol americano? Pues la gran final es una día de algarabía nacional estadounidense donde las reuniones con abundante comida y bebida proliferan y en el cual el “show business” manda tanto o más que el mismísimo evento deportivo en sí. Varios rituales son imposibles de perder tanto en la gran nación del norte como en el resto del mundo. Primero las clásicas bandas universitarias, lo que en tierras ecuatorianas se conoce como la “banda de guerra”, seguido muy de cerca por la interpretación del Himno Nacional, de preferencia por una mujer de reconocida trayectoria… Y bueno, de ahí el partido.

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En medio del duelo decisivo viene el famoso “espectáculo de medio tiempo”, en el que algunas celebridades brindan una memorable presentación. Para este 2022 se presentó un “Dream Team” de raperos que hizo vibrar a las generaciones X y Milenial: Dr. Dre, Snoop Dogg, Mary J. Blige, Eminem, 50 Cent, entre otros hicieron hablar del “mejor show de medio tiempo de la historia” a los ahora treintones o cuarentones. Pero algo similar sucede cuando lo protagoniza cualquier artista favorito, como la explosiva presentación de Jennifer López y Shakira que hizo vibrar a la comunidad latina en 2020, o las alucinantes coreografías de Katy Perry en 2015, o U2 homenajeando a las víctimas del 9-11 en 2002 y qué decir de Michael Jackson ahí quieto por casi 2 minutos en 1993. Aunque se dice que el de mayor audiencia fue el de Lady Gaga en 2017 y el más escandaloso el famoso “nipplegate” cuando un seno de Janet Jackson quedó al descubierto en una desafortunada maniobra con Justin Timberlake en 2004.

Pues el show del medio tiempo tiene su historia aparte y par quien no es fanático del deporte, trae memorias mucho más duraderas que resultados y peor aún desarrollo del juego más importante de la NFL. Así como son memorables los anuncios publicitarios que permiten las pausas del juego en la televisión. Son por lejos los espacios televisivos más caros en el mundo y para estar ahí, aparte de contar con los recursos económicos, más vale desbordar creatividad, para que valga la pena.

 

Es común que en medio de la temporada de la NBA se celebre el “Juego de las Estrellas”, en el cual, los mejores jugadores del momento se enfrentan en modo exhibición. Desde su primera edición, en 1951 hasta el 2017, se conformaban cuadros con jugadores de equipos de la Conferencia del Oeste ante los del Este. Desde 2018, los aficionados y los propios jugadores escogen su equipo siendo comandados por una de las grandes estrellas. Siempre de un lado ha estado LeBron James enfrentando a la escuadra de Stephen Curry o Giannis Antetokounmpo o Kevin Durant.

Pero lo espectacular en este caso no es solo el partido, sino lo que se conoce como el “All Star Weekend”, cuyo espectáculo se centra siempre en el juego. El partido en sí, siempre se desarrolla el domingo, pero desde los viernes se dan eventos como el partido de celebridades o el reto de las estrellas emergentes. Los sábados en cambios son para la fantasía. Los concursos de clavados y tres puntos son casi tan esperados como el propio Juego de las Estrellas. En el primero por ejemplo es cuando Michael Jordan confirma su sobrenombre de “Air”, ganando des seguido los concursos de 1987 y 1988 generando algunas de sus icónicas fotos. También desde 2003 se incorporó el concurso de habilidades.

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En 2022 durante el medio tiempo, la NBA también se ocupó de amenizar el show con su propio juego, más bien dicho, con su historia. Por el 75 aniversario de la creación de la liga más importante de baloncesto del mundo, presentando a lo que se considera sus 76 mayores figuras. Entonces se pudo ver desfilar a leyendas de todos los tiempos como: Michael Jordan, Shaquille O’Neal, Kareem Abdul Jabbar, Magic Johnson, Julius Erving, Clyde Drexler, Larry Bird y un especial homenaje a Kobe Bryant en cuanto fue mencionado. Ellos junto a las actuales estrellas pudieron sacar más de una lágrima al aficionado. En este caso, apenas sí se supo de los artistas que se presentaron: DJ Khaled, Mary J. Blige, Ludacris, Lil’ Wayne, entre otros.

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¿Qué y por qué fue más emotivo o entretenido? Todos tendrán argumentos.

Edison Guapaz Zambrano
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obituario 2021

Obituario 2021

Finalizó el 2021 con un mundo que ha intentado aprender a vivir en medio de una pandemia que parece ceder al menos en su rastro de muerte ante el avance de las campañas de salud. Las complicaciones sociales que ha dejado este mal se han reflejado en la violencia incrementada por estos días. Ha sido un año difícil pero con una luz al final.

El mundo del fútbol vio partir a uno de sus delanteros icónicos. El alemán Gerd Müller padeció sus últimos años con la enfermedad de Alzhemier. Es más grato recordar a “Der Bomber”, por su maravillosa carrera en la que conquistó 14 goles en Copas del Mundo para la selección de Alemania Federal, siendo el máximo anotador de “México 1970” con 10 tantos. Campeón del Mundo con su selección en 1974 y de Europa en 1972. Con el Bayern fue tricampeón entre 1974 y 1976, en la época dorada del club y conquistó la Intercontinental en 1976. Se consagró 7 veces como máximo artillero de la Bundesliga y 4 de la Copa Europea hoy Champions League. Según la RSSSF, convirtió 1483 goles sumando juegos oficiales, amistosos y de categorías formativas.

En Europa se lamentaron las muertes de antiguas figuras como los defensas italianos Tarcisio Burgnich y Mauro Bellugi, el zaguero francés Jean Pierre Adams o el delantero británico Jimmy Greaves. También falleció el árbitro húngaro Sandor Puhl, quien dirigió la final del Mundial Estados Unidos 1994.

 

LEOPOLDO LUQUE, ARGENTINA

LEOPOLDO LUQUE, ARGENTINA

 

Por el lado latinoamericano, varias figuras entre jugadores y estrategas partieron a mejor vida. El delantero campeón del mundo con Argentina en 1978, Leopoldo Luque, fue una de las víctimas de COVID 19 que se reportaron en el año. También nos dejaron sus compatriotas: José Albrecht, Carlos Griguol, Martín Pando, Agustín Balbuena, José Yudica o el periodista Mauro Viale. El joven futbolista uruguayo Franco Acosta sucumbió mientras trataba de cruzar un arroyo y el portero Ramón Souza, quien militó en Emelec y Técnico Universitario en los años 1970s.

En Brasil perecieron 4 futbolistas y el presidente del Palmas Fútbol y Regatas tras estrellarse el avión en que viajaban. Falleció gente relativamente joven relacionada con el fútbol como el portero peruano Miguel Miranda o el zaguero boliviano Marcos Ferrufino. Además del entrenador uruguayo Rubén Israel, quien dirigió a Barcelona SC entre 2014 y 2015.

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Ha sido recurrente el tema de la salud mental durante pandemia y como se ha visto extendidamente afectada. El ex futbolista y quien ejercía de director deportivo en el Real Oviedo, Francesc Arnau, se precipitó a las vías de un tren en momentos de agobio que su puesto suponía. En Uruguay ha habido mucha preocupación por la oleada de suicidios que hubo este año. Santiago “Morro” García, Williams Martínez, Emiliano Cabrera y Maximiliano Castro perdieron des esta forma la vida y han alertado de este problema a la actividad del fútbol sobre las condiciones por las que atraviesan sus protagonistas.

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De Ecuador y el mundo partió un personaje fundamental para su entendimiento como Rodrigo Paz Delgado. Dirigente deportivo que estuvo por años vinculado a Liga Deportiva Universitaria y quien impulsó la construcción del estadio que hoy lleva su nombre, así como un crecimiento institucional que llevó al elenco albo a codearse con los grandes del continente. También destacó como empresario, alcalde de Quito y otros cargos públicos. En el país se lamentaron también las partidas de: Enrique Portilla, zaguero de Liga de Quito, Universidad Católica y selección ecuatoriana; Hernán “Chico” Borja, quien hizo su carrera en Estados Unidos con gran suceso; Paco Álvarez Moreira, periodista deportivo manabita de larga trayectoria; Luis Chocho, conocido entrenador azuayo de atletismo, a quien se le atribuye por ejemplo ser mentor de Jefferson Pérez. Este último, víctima del corona virus.

 A Ecuador lo impactó la violencia en 2021 llevándose gente a diario, pero sacudiendo a la gente cuando se trató de gente conocida, como el velocista esmeraldeño Álex Quiñónez, campeón Panamericano de 200 metros planos aún vigente. Campeón bolivariano y sudamericano en 100, 200 y 4×100, tercer lugar en 200 metros en el Mundial de Atletismo 2019 de Doha y séptimo en dicha especialidad en los Olímpicos de Londres 2012. Por confusiones en el control doping no pudo intervenir en Tokio 2020 y fue asesinado en las calles de Guayaquil en circunstancias aún por esclarecer. Infortunio similar que le aconteció al presentador de televisión Efraín Ruales, muy popular en los últimos años.

 En cuanto a deporte internacional, España lamentó la partida de Manolo Santana, uno de sus emblemáticos tenistas, quien llegó a ganar un Wimbledon y ser el mejor del mundo en 1966. La Fórmula 1 sufrió la pérdida del piloto argentino Carlos Reutemann, el ex presidente de la FIA, Max Mosley y Frank Williams, fundador de la célebre escudería que lleva su apellido.

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En cuanto al espectáculo, Latinoamérica tuvo despedidas de consideración. Falleció el cantante mexicano Vicente Fernández, a quien se le catalogaba como el “último charro”, icónico en el género de las rancheras. Nos dejó también la actriz y comediante Carmen Salinas y el célebre villano de telenovelas, Enrique Rocha. Hablando del género, también dejó esta vida una de sus fundamentales guionistas: la cubana Delia Fiallo. Los niños del ayer lamentaron la partida de Ricardo González “Cepillín” y el merengue perdió a uno de sus maestros, el dominicano Johnny Ventura. En Ecuador, el cantante Jesús Fichamba y el escritor Eliécer Cárdenas partieron a mejor vida.

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El mundo internacional del espectáculo lamentó la partida de Charlie Watts, baterista fundador de The Rolling Stones, de larga actividad, así como de Dusty Hill, integrante de los norteamericanos ZZ Top, además del célebre rapero DMX. En ambos lados del atlántico se sintió la muerte de la cantante italiana Raffaella Carrà o Carlos Marín, integrante de “Il Divo”, víctima de COVID 19. Falleció Phil Spector, responsable del sonido de icónicos álbumes de The Beatles y quien cumplía una condena por homicidio. Nos dejó Dustin Diamond, el popular “Screech” de la comedia “Save By The Bell”, Helen McCrory, la popular Polly Gray de “Peaky Blinders” y actrices icónicas como Olymplia Dukakis y Betty White.

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Partieron a mejor vida Michael Collins, integrante de la misión “Apollo 11” que llevó por primera vez a la raza humana a la Luna y Desmond Tutu, clérigo sudafricano quien luchó contra el Apartheid Fallecieron ex presidentes: Gustavo Noboa de Ecuador y Carlos Menem de Argentina. Políticos norteamericanos: Colin Powell, Walter Mondale.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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De lo Urgente a lo Ridículo Hay un Paso

En los últimos días, la plataforma Netflix estrenó la película “Don’t Look Up” (No Mires Hacia Arriba), protagonizada por una pequeña constelación de estrellas y con varios mensajes importantes dentro de su tono irónico.

La historia es algo muy usual dentro de las producciones de Hollywood: “El Apocalipsis”, y dentro de ese Apocalipsis, uno externo que hemos visto en varias películas como la amenaza que pueden representar cometas y asteroides. Hasta ahí podría ser nada del otro mundo. Pero lo distinto es que está lejos de ser una historia heroica, tal vez dramática, pero para nada épica. Podríamos decir que es una antítesis de la noventera “Armageddon” por ejemplo.

¿Qué es lo que pasaba en aquella película de hace más de 20 años atrás?, pues que la amenaza cósmica era un problema único y global ante el cual se hace un frente unido y cuyo desenlace hizo brotar lágrimas en salas de cine de todas latitudes. Por el contrario, esta amenaza en “Don´t Look Up” no parece ser tomada demasiado en serio, incluso cuando parece ser demasiado tarde. Podríamos más bien decir, que la noticia de la inminente amenaza espacial divide radicalmente a la opinión pública. Tal como sucede actualmente con toda noticia que se genera.

El largometraje lleva para empezar una ácida crítica al manejo de la política en la actualidad, donde la construcción de una imagen pareciera importar más que el ejercicio del poder en sí. Grande es el horror de los científicos cuando comunican del potencial devastador evento a la Presidenta Janie Orlean, personaje construido como una especie de fusión entre Hillary Clinton y Donald Trump, brillantemente personificada por Meryl Streep. Su frívola personalidad está más preocupada por los comicios venideros que por la catástrofe venidera y de hecho, cuando reflexiona sobre el espaldarazo electoral que podría significar su intervención es cuando se pone manos a la obra en prevenirla.

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“Don’t Look Up” ironiza con lo que se podría señalar como total tendencia a la banalización de los contenidos de los medios de comunicación. Ante la escueta reacción de los gobernantes, los científicos buscaron hacer bulla en famosas emisiones, pero la ventilación de casos personales en el caso del diario y la decidida suavización de la gravedad del tema en un programa de TV, más su preferencia por hacer seguimiento de la tormentosa vida amorosa de la cantante de moda horroriza y desilusiona a los protagonistas de la historia. Los presentadores de aquel programa no pueden ser más frívolos y desapegados de una realidad.

 Hablando de los protagonistas. Se trata de 2 científicos que trabajan en una Universidad. El Dr. Randall Mindy es encarnado por Leonardo Di Caprio y se trata de un tipo brillante, mas sufre de varios trastornos psicológicos que lo perjudican enormemente a la hora de comunicarse en público así como lo mantienen dependiente a varios medicamentos. Sin embargo, su mensaje se difunde más gracias a su apariencia física (bueno, ¡es Di Caprio!). La candidata a Doctora Kate Diabisky es protagonizada por Jennifer Lawrence y su brillantez está a la par de sus neurosis.

La relación entre su lucidez académica y sus incompetencias verbales o emocionales les hace aún más difícil al par de científicos comunicar la gravedad de su descubrimiento en un mundo donde lo que tienes que decir importa cada vez menos que la forma en que lo dices. El señalamiento a Diabisky de “loquita” un poco hace acuerdo al activismo ecológico y las burlas que genera la visceralidad por ejemplo de la joven Greta Thunberg. Tal vez el mundo no se ha dado cuenta de la gravedad del problema ambiental, aunque también a Greta le falta mucho para entrar en el mundo de la opinión calificada, pues todavía aún no acaba el colegio.

La banalización de contenidos, las campañas y la forma en que se transmite un mensaje inevitablemente confluyen en las Redes Sociales, aspecto dominante en nuestras vidas. Acá surge la figura de Peter Isherwell, CEO de la compañía “Bash”. Tanto el personaje es una fusión de los diversos creadores de las principales marcas tecnológicas de nuestros tiempos, como “Bash” es un “popurrí” de dichas compañías. Su influencia es decisiva a la hora de enfrentar el Apocalipsis y sus predicciones en base a los todo poderosos algoritmos un tanto escalofriantes.

“Don’t Look Up” presenta un Apocalipsis irónico en el que la imagen lo es absolutamente todo y el cual se diría que se ríe de la sociedad moderna para no llorar. Muy indicada para reír como reflexionar.

Edison Guapaz Zambrano
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El Juego Psicológico

“Cuando gano, no me siento feliz, más bien siento un alivio. Y cuando pierdo, me siento muy triste. No me parece normal”. Estas fueron las declaraciones de Naomi Osaka tras su temprana derrota en el reciente US Open ante la joven Leylah Fernandez. Tras estas palabras, la tenista japonesa anunciaba un receso en su aún corta carrera. La temporada 2021 de la tenista japonesa arrancaba bien con el título en Australia, más una serie de malos resultados, especialmente la rápida caída en Juegos Olímpicos han hecho de este un año incómodo.

Sin embargo, en medio de toda esta vorágine, en la plataforma Netflix se estrenaba un documental que relata el ascenso a la fama de Osaka, quien básicamente se dio a conocer en el universo del deporte mientras disputaba la final femenina del US Open 2018 ante Serena Williams y resultaba vencedora. Entonces nos vamos ante la historia común de una estrella naciente: de pronto se llega a una oportunidad única con todo a favor por ser novedad y después de consumar el éxito, empezar a sembrar expectativas entre fanáticos y especialistas, expectativas que cada vez son más grandes y difíciles de sostener para el deportista.

El documental se configuró en forma de mini serie y en 3 capítulos relata el ascenso de Naomi a la élite del circuito WTA en su primera parte, en la segunda cuando su figura es mundialmente solicitada y aparece no solamente en la programación y medios deportivos, sino en facetas como el entretenimiento en general y la moda. Muestran una joven mujer de personalidad más bien introvertida y que tímidamente da pasos hacia el mega estrellato. En la tercera parte se relata el como ya su nombre con influencia y prestigio se enfoca en causas sociales como la situación de Haití, país natal de su padre, y la lucha contra el racismo. Se habló también de la influencia de una estrella totémica como Kobe Bryant y como la afectó la muerte del célebre basquetbolista norteamericano, así como el ya sentir la presión de la expectativa mundial hacia ella dentro y fuera de la cancha. Lo que puede ayudar a la comprensión de su situación actual.

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También la platafoma Netflix estrenó “Breaking Point” como parte de la serie de documentales llamada “Untold” sobre temas del deporte. “Breaking Point” relata la historia de la última generación de grandes tenistas estadounidenses o más bien quienes debieron ser los más grandes. Andy Roddick y Mardy Fish vivieron juntos y desde que se dedicaron en su infancia a la práctica del tenis eran vistos como los sucesores de los genios dominantes del circuito ATP de las últimas décadas del Siglo XX: Jimmy Connors y John McEnroe desde los 70s, Michael Chang y Jim Courier en el cambio de 80s a 90s y la gran época de Pete Sampras y André Agassi mientras cambiaba el milenio. Sin duda, esos nombres algo de presión infundían.

Mientras las carreras de Sampras y Agassi llegaban a su ocaso, emergía el talento de Andy Roddick con su formidable saque que ya llamaba la atención desde sus temporadas infanto – juveniles. Ya había infringido derrotas en instancias importantes a sus grandes predecesores y en el 2003 se alzaba con el título del US Open, además de alcanzar el Número Uno del mundo en el ranking ATP siendo el norteamericano más joven en conseguirlo al menos desde que se instauró el sistema. Todo parecía indicar el comienzo de otra leyenda, mas desde Europa aparecieron los monstruos que dominan el tenis hasta hoy: Federer, Nadal y Djokovic.

En el documental se insinúa la presión que debía soportar Andy por intentar mantener el legado de los campeones norteamericanos mientras lidiaba con las lesiones y con el talento de sus colegas del otro lado del charco, especialmente Roger Federer, quien “lo tuvo de hijo”, cayendo ante el expreso suizo en 4 finales de Grand Slam y otras 2 de Masters 1000. Se recuerda la eterna final del 2009 en Wimbledon, la más larga del prestigioso torneo. Roddick estaba ahí, entre los más grandes, más parecía no ser suficiente su esfuerzo.

Por otro lado, Mardy Fish desarrollaba una carrera más bien discreta, a la que se cuestionaba no alcanzar las expectativas generadas en su etapa juvenil y el no estar a la par de su compatriota y amigo cercano, Andy Roddick. Estos temas resonaron en su carrera hasta que en 2010 decide hacer un fuerte cambio en sus hábitos que le permite instalarse en 2011 en la élite del tenis mundial, siendo ese el único año en que jugó las finales de cada cierre de año en el circuito ATP. Para ese tiempo Mardy bordeaba los 30 años y los medios le preguntaban: ¿por qué tan tarde? Siendo otras cuestión mental para lidiar.

Sintiéndose mal tanto física como mentalmente, Roddick anunció su retiro al caer eliminado en el US Open del 2012 apenas rozando los 30 años en tanto que Fish tras su espectacular 2011 tuvo una carrera muy irregular en el que afecciones cardiacas pusieron incluso su vida en peligro, pero dichas complicaciones se infieren consecuencia de problemas psicológicos. Desórdenes de ansiedad impidieron a Fish jugar el 2014 y apuraron su retiro para el 2015 con 33 años, edad también considerada temprana tomando en cuenta la duración de las carreras de lo tenistas en la actualidad.

 roddick fish

En los documentales y carreras de Osaka, Roddick y Fish hay una coincidencia: el apartarse de la práctica de tenis profesional ha sido consecuencia de la búsqueda de la paz emocional de la que estos deportistas sintieron haber sido despojados. Los niveles de estrés a los que son sometidos los deportistas de alta competencia son cada vez más comentados, analizados y hasta cierto punto comprendidos, más si se toma en cuenta la mayor exposición mediática que en la actualidad tienen sus protagonistas. El tenis es un buen ejemplo para comprender la situación emocional de los competidores, siendo popularmente conocido este deporte como “de alta carga psicológica”. Historias muy relevantes de mirar en estos días.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
new legacy

Un Nuevo Juego y un Nuevo Legado

Se dice y las cifras confirman que la película “Space Jam: A New Legacy” no llenó las expectativas hechas por este lanzamiento. Antes de dejarse llevar por las críticas, vamos a hacer una comparación entre esta reciente producción con su antecesor, es decir, simple y llanamente la “Space Jam” original.

 Más allá de las evidentes diferencias tecnológicas que hacían del “rudimentario” Space Jam noventero casi una proeza y a su pomposa versión actual algo no tan difícil de concebir, hay algunas diferencias de conceptos. Primero está el propagandístico. En los 90 era clara la idea de revivir a los “Looney Tunes”, que tuvieron su apoteosis a mediados del Siglo XX y que en su última década tuvieron un nuevo auge impulsado por otras producciones de la casa Warner Brothers como: Tiny Toons o Animaniacs que ayudaron a difundir el canal de TV pagada de Warner. En el caso de “A New Legacy”, la idea estaba en impulsar la plataforma “HBO Max”.

 “A New Legacy” parecía el as bajo la manga para la promoción de dicha plataforma, pues las referencias a las producciones que ofrece aparecen todo el tiempo: DC Comics, Game Of Thrones, Harry Potter, Hannah Barbera, The Matrix, etc. Los continuos “Mashups” de los universos citados con el de Looney Tunes de hecho son divertidísimos y aportan a una narración que jamás decae y obviamente no debía tener un trasfondo filosófico muy profundo cuando el fin básicamente era y siempre lo ha sido, el del entretenimiento… ¿O tal vez sí podíamos encontrar algo más “trascendente”? Habrá que decir que rápidamente este film pasó del cine a la plataforma.

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Vamos a acordarnos que pasó en la primera “Space Jam”. Básicamente unos monstruos del espacio se querían llevar a los Looney Tunes a su planeta para montar un perenne espectáculo con ellos esclavizándolos. Cuando las caricaturas los retan al juego de baloncesto, los extraterrestres con una incomprensible tecnología que raya en lo mágico toman las habilidades de los mejores jugadores del momento para derrotarlos. En dicha película se manejan temas de auto percepción y confianza, tal vez menos tangible, y eso se advierte con la entrada en acción de Michael Jordan y su “agua mágica” que envalentona a las caricaturas, al final, la idea está en que la magia y la capacidad está dentro de ti mismo.

 En “A New Legacy” la historia es más tangible, mientras los enemigos de los Looney Tunes en la versión antigua son seres prácticamente mágicos, ahora sus adversarios fueron diseñados con ingeniosas técnicas de programación. De hecho, la conexión entre el mundo real y de caricaturas ya no tiene ese portal mágico e irreconocible, ahora la conexión es a través del mundo digital, todas las fantásticas producciones de Warner Brothers están en el “Servidorverso”, un universo digital cuyos componentes, tal vez el equivalente a galaxias son los universos de DC Cómics o Harry Potter y en este caso, de Looney Tunes. Además el tema se traslada de el “creer en ti” hacia el “sé tú mismo”. Entonces los Tunes remontan el partido de baloncesto a partir del dejar fluir su esencia, su propia manera disparatada de ser. Distinto a la versión noventera en la que voltean el partido a partir de creen en que pueden hacerlo.

 goon squad

 

Lógicamente cambió el héroe a los tiempos modernos. En el Space Jam de los 90 fue Michael Jordan, quien al momento en el que se realizó esta película se encontraba retirado del baloncesto, y ese film da a entender que su experiencia con los Tunes lo motiva a regresar a la actividad y retomar su puesto de número uno. “A New Legacy” tiene como protagonista a LeBron James, el ídolo del momento, quien por su experiencia con los Tunes puede mejorar las relaciones con su hijo y entender los desafíos del mundo moderno, comprender que lo que él sabía y lo que cualquier “habitante del Siglo XX” sabía ya no es más así, que tiene otros recursos e ideas, por lo empieza a jugar mejor en el partido cuando comprende la naturaleza del mismo que es básicamente un videojuego que ha alterado muchas reglas del baloncesto tradicional.

El cambio también se advierte desde el lente de la corrección política. En el primer “Space Jam”, los monstars roban los poderes de las estrellas de ese entonces: Charles Barkley, Patrick Ewing, Muggsy Bogues, Shawn Bradley y Larry Johnson. En “A New Legacy” entran damas en el equipo estelar, siendo un cambio fundamental, aunque vale la pena decir que la WNBA recién se juega desde 1997 y Space Jam fue estrenada en 1996. El equipo del “Goon Squad” es formado a partir de las habilidades de las estrellas de la NBA: Damian Lillard, Anthony Davis y Klay Thompson, así como de las figuras de la WNBA: Diana Taurasi y Nneka Ogwumike, combinados con poderes sobrenaturales de los personajes del “servidorverso”. Ciertamente se ve la cancelación de “Pepe Le Pew”, tema polémico hace no mucho por su supuesto “culto al acoso”, que obligó a la casa a no hacer más producciones con el zorrillo francés.

 Por último vamos con los villanos. La vieja película tiene a un ambicioso “dueño de circo extraterrestre” como un ‘avaro y distante contraparte. Ahora “Al-G Rhythm” encarna toda la paranoia acerca de lo que la inteligencia artificial y las redes son capaces de hacer. Un personaje que busca pasar de ser una herramienta a un protagonista y es en un inicio cautivador.

 Comparar el viejo y el nuevo “Space Jam” fue un ejercicio interesante, sin embargo, no es necesario hacer este tipo de vuelos mentales para disfrutar de una producción que tiene todavía algo de la vieja magia de los Looney Tunes. Ciertamente muy pomposa y hasta cierto punto predecible, mas igual divertida.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol
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Terminator: La Revolución Tecnológica

En este mes de julio se cumplieron 30 años desde que “Terminator 2: El Juicio Final” tuvo su debut en las salas de cine. Ha sido una película influyente dentro de una de las sagas legendarias de Hollywood elevada a la categoría de clásico.

El argumento de la saga en sí es mayormente conocido por el amante de las producciones hollywoodenses promedio: una resistencia humana armada en un futuro no tan lejano que lucha contra la desbocada inteligencia artificial que tiene en sus manos prácticamente el fin de la civilización. La paranoia clásica del Siglo XX ante el temor de un holocausto nuclear frente a las inquietudes desarrolladas a partir de la tecnología a finales de ese mismo siglo. El combo perfecto de la angustia, el miedo al futuro y el apocalipsis.

La saga Terminator tiene como ejes temáticos el fin de los tiempos y la tecnología. Ya que se habla de esto último, se busca dar la más impacto narrativo al film a través del desarrollo tecnológico de los efectos especiales. El efecto icónico de la película es el que da las características de la temible unidad T-1000, el “Terminator malo” genialmente interpretado por Robert Patrick. Su estructura de “metal líquido” que lo hace capaz literalmente de transformarse en cualquier cosa se logró gracias a la técnica del morphing de la cual “Terminator 2” podría enorgullecerse como su exponente clásico.

 t1000

Este tipo de efecto en el cual una imagen se transforma en otra se perfeccionó a través del uso de animaciones generadas por computadoras (CGI) y ya se había visto en filmes como Tron (1982) o en Abyss (1989) dirigida por el mismo director de Terminator, James Cameron. El T-1000 fue el primer personaje creado al menos parcialmente por un ordenador por los estudios Industrial Light & Magic, hoy de propiedad de Lucasfilm. La otra mitad requirió modelos de fibra de vidrio para usar en estudio. Se podría decir que Terminator 2 dio el impulso definitivo hacia la digitalización de los efectos especiales.

Si Terminator 2 tuvo esa influencia decisiva en la creación de efectos especiales para el cine, hay otros aspectos en los que este film influye en la cultura popular. Una de ellas es tan sencilla y referente en construcciones como la jerga juvenil. La frase “Hasta la Vista, Baby” que el futuro líder de la resistencia, John Connor (Edward Furlong), hace aprender a su “entrañable” T-800 (Arnold Schwarzenegger) se popularizó durante buena parte de los años 90. Como también es claramente icónico “I’ll Be Back”, el cual es fuertemente relacionado con el apocalipsis (si te portas entre blasfemo y puntilloso, con la segunda venida de Cristo).

 conor y t800

 

Además de las “frases cliché”, “Terminator 2” tuvo una importante influencia en la cultura popular. Desde cosas tan simples a la vista como la ropa, pues vinculó fuertemente la idea del hombre rudo con las gafas oscuras y la chaqueta de cuero negra (aunque bien puede esto ligarse desde la pre cuela de este film) o el clásico flequillo del joven John Connor como símbolo del niño rebelde. Sus escenas han sido parodiadas en series de comedia como: The Simpsons o How I Met Your Mother. Recordándonos las mutaciones del T-1000, las escenas de persecución o la espectacular llegada de los Terminator al pasado.

“Terminator 2” ciertamente aborda temas muy humanos como las familias disfuncionales (los Connor), la locura y roce con la criminalidad (Sarah Connor y su personaje cuasi anti héroe) y cuestionamientos que aparecieron a finales del siglo anterior sobre la tecnología y su rol en la humanidad y con el desarrollo de ideas paranoicas que derivan en la idea de aniquilación de la raza humana en sí. La idea que la máquina aprenda por si misma puede ser terrorífica, aunque la misma se puede ablandar cuando vemos al T-800 convertirse a su manera en un “tío protector” de John Connor desarrollando lo que sería un equivalente a afecto, algo que se luce esperanzador. Como la misma idea que ese modelo y personaje pase de ser el villano al héroe de la saga.

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Entre los premios que obtuvo este film se encuentran 4 Oscar a: mejores efectos visuales, mejor sonido, mejor edición de efectos de sonido y mejor maquillaje. Mejor film de ciencia ficción de los Saturn Award, mejores efectos visuales y de sonido para la Academia Británica de cine y múltiples premios en la gala cinéfila de MTV que incluyó: mejor película, mejor rol masculino para Schwarzenegger, mejor rol femenino para Linda Hamilton e incluso mujer más deseada desde su papel de Sarah Connor. Todo esto entre 1991 y 1992.

 “Terminator 2, Juicio Final” es tal vez una de las películas definitivas de los 90 y su ambiente de angustia sobre el vértigo tecnológico sería un anticipo a lo que se va viviendo en el Siglo XXI.

Edison Guapaz Zambrano
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De Youtube a la Pantalla Grande

Estuvo por varias semanas en las carteleras de los cines ecuatorianos, pero su aparición en la plataforma “Netflix” le ha dado nueva vigencia. “Dedicada a Mi Ex” es una película con ideas predominantemente ecuatorianas, aunque necesitó apoyo comercial y de infraestructura colombianas. Como quiera, se trata de una muy entretenida producción.

El largometraje fue concebido y dirigido por Jorge Ulloa, uno de los creadores del muy afamado “Enchufe TV”, canal ecuatoriano de YouTube dedicado a sketches cómicos con una ya considerable trayectoria, prestigio internacional y producción ciertamente impecable. Con el uso de sus característicos recursos narrativos hiperbólicos, se armó una especie de “Scott Pilgrim” criollo, con una película que se desarrolla a partir de un desengaño amoroso y gira alrededor de las aventuras de la formación y consolidación de una banda musical.

“Dedicada a mi ex” emociona primeramente porque a medida que transcurre la trama, se va dando la sensación de ser un “all stars” de artistas latinoamericanos. Empezando por los protagonistas, 2 de los más queridos actores de “Enchufe TV” como Raúl Santana, el popular “chichico”, y Nataly Valencia. Parte de la “banda” la componen Biassini Segura, actor colombiano, y Carlos Alcántara, conocido por encarnar a “Machín” en la entrañable comedia peruana “Pataclaun”. Entonces asistimos a un desfile de celebridades, como los mexicanos Eugenio Derbez, muy aclamado cómico de pantalla chica y grande o Mariana Treviño, conocida por sus papeles en series de plataforma digital como “Club de Cuervos” o “La Casa de las Flores”. Vimos a Jorge Enrique Abello y Lorna Cepeda, quienes encarnaron a Don Armando y Patricia Fernández en la totémica telenovela colombiana “Betty La Fea”, también reconocidos youtubers como: Yoss Hoffman, Luisito Comunica o Werevertumorro. Además de queridos actores ecuatorianos como Eduardo “mosquito” Mosquera o Martha Ormaza antes de su fallecimiento. Solo ahí la película brindaba permanentes emociones.

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Si podemos extraer un tema dentro de la vertiginosa sucesión de escenas cómicas es el camino hacia la madurez y lo difícil que en la práctica resulta el desapego. Esto no sólo por el disparador de la narración, que es la separación de Ariel (Raúl Santana) con su novia y su insistencia en recuperar la relación, sino también de los sentimientos que ese camino pueden suscitarse a un joven con una familia en apariencia sólida como la de Ortega (Biassini Segura) o de plano disfuncional con un toque de rebeldía, como es el caso de Felicia (Nataly Valencia). Qué decir de Néstor (Carlos Alcántara), aquel romántico y envejecido rockero que se niega a entregarse al sistema, a pesar de que ya hay una familia que necesita de su protección.

 En la actuación, Raúl Santana explota su clásico papel de “chichico”, personaje repleto de inseguridades, mientras Nataly Valencia tal vez se muestra más versátil y ciertamente, rodearse de actores de mucha experiencia ayudan mucho a esta “fantasía pop” latinoamericana. Justamente eso es lo más sobresaliente de la producción, dentro de un ámbito que ya tal vez está saturado de las producciones crudas y realistas. El guión preciso y los pulcros efectos de edición y tecnológicos, característicos de “Enchufe TV” llevan a la producción con una frescura y sello de distinción que fácilmente se separa de una experiencia latinoamericana audiovisual clásica. Bien puede ser el punto de partida hacia un cine latino menos solemne que varios estamos esperando. Y todo, partiendo desde YouTube.

Los cambios con sus tomas de decisiones, la amistad y el optimismo inocente, como valores de juventud se exponen en hora y media de risa, pero también de cuestiones de fondo. Una discreta crítica al mundo del espectáculo, además de la decisiva y creciente influencia de las redes sociales forman parte de una producción con mucho de comedia, pero ciertamente con mucho corazón.

Edison Guapaz Zambrano
Guitarras y gol