jules bianchi

Una historia para no repetir

El féretro del más grande campeón de la historia cargado por su némesis y archienemigo en pista. Uno tenía tres escasos años cuando esta imagen impactó al mundo, y sin embargo, fue tan fuerte y cambió todo de una manera tan drástica que incluso los infantes de ese entonces, como quien escribe estas palabras, lo recuerdan como si hubieran vivido todo ese dolor y conmoción en sus años de mayor lucidez.

La fórmula 1 y el deporte motor prometió cambiar luego de ese trágico fin de semana en Imola ‘94, donde también estuvo al borde de la muerte Rubens Barichello y dejó de existir el austriaco Roland Ratzenberger. La muerte del más grande ídolo, popularmente hablando, de la historia de este deporte estremeció todo hasta las bases. No se podían permitir más decesos. No podíamos perder otro Senna.

Y lo hizo, hasta ahora casi veinte años después, cuando un nuevo incidente que terminó en el fallecimiento de uno de estos héroes tras un volante quedó impune y todas las situaciones fueron barridas bajo la alfombra por la FIA, dejando recaer la culpa sobre el único que no podía defenderse, Jules.

Durante los últimos años, se ha trabajado desde el lado de los “materiales de trabajo”: cascos antibalas, el sistema HANS (Head And Neck System) que protege cabeza y cervical del famoso “latigazo”, mejoras en la célula de seguridad, suspensiones y neumáticos mejor constituidos, mejores en las tomas de gasolina para evitar incendios y la lista sigue. Así se evitó consecuencias fatales en los terribles accidentes de en Bélgica 2001, Alonso y Webber en Brasil 2003, Robert Kubica en Canadá 2007 o Felipe Massa en 2009.

Sin embargo, en cuanto a planificación, las medidas no son aún completas y el accidente que costó posteriormente la vida a Jules Bianchi, tiene que ver más con eso. Todavía el límite de velocidad en los pits y la presencia del safety car, no son suficientes.

Toda la situación que envolvió el accidente de Bianchi en Suzuka ‘14 quedó en tinieblas, y la promesa de la FIA de retirar el #17 del deporte en honor al piloto francés es un homenaje que deja mucho que desear frente a la situación. La ubicación de la grúa en zonas de escape, la presencia de comisarios a escasos metros del monoplaza impactando a más de 100 km/h, y muchos otros detalles son cosas que los aficionados de años al deporte no dejan pasar, y la sensación general es que debería haber una revolución en cuanto a las reglas y normas de seguridad que rigen el deporte. Porque es comprensible que un error de un piloto termine en un accidente es totalmente normal en un deporte como la Fórmula 1, pero que un accidente termine en la muerte del piloto es inadmisible en el deporte actual.

La memoria de Ayrton, Ratzenberger, Gilles Villeneuve, Alberto Ascari, ahora de Jules Bianchi y de cada uno de los pilotos que han fallecido al mando de un Fórmula 1 es insultada por la inacción de los entes de control actuales, y si no queremos tener que despedir a otro de nuestros ídolos antes de tiempo es momento de que se tomen medidas de cambio y evolución.

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