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La Sucesión del Número Uno

Era una de las incógnitas a resolverse en la final de Qatar 2022. Por un lado estaba Argentina encabezada por la leyenda más que consagrada y conocida como Lionel Messi, ostentando un título intangible de “mejor jugador del mundo”, no de X o Y temporada o X o Y torneo. Simplemente es el titulado por todos como “el mejor”, ya sea por sus dotes técnicos que ha todos los que gustamos del fútbol nos ha hecho ponernos de pie a aplaudir, ya sea por la descomunal cantidad de trofeos que ha ganado.

Hay quienes han sostenido que ese título lo ha discutido e incluso pulseado a su favor el portugués Cristiano Ronaldo, idea promocionada principalmente por afines a Real Madrid, quienes han tenido a CR7 como su campeón en tiempos en que sufrieron el ser opacados por el FC Barcelona de “La Pulga” y bueno: Iniesta, Xavi, Puyol, el DT Pep Guardiola y un largo etc. Desde acá afirmamos que el desbordante espíritu competitivo de “El Bicho” lo forzó a buscar la mejor versión posible de él mismo, para así alcanzar a competirle a Lionel, y se podría decir que en algunos tramos lo consiguió, sin embargo, no sería apropiado creer que algún momento lo desbancó como el “Rey vigente del fútbol”. Sin embargo, esa misma fiereza competitiva de Cristiano hizo que Messi también se fuerce a buscar su mejor versión, alargar su reinado y alcanzar un clímax de rendimiento y virtuosismo en Qatar 2022.

Pero volviendo al momento de la final del Mundial, había una especie de paralelismo con el boxeo: el monarca vigente y experimentado, quien era Messi, contra el joven retador, que era Kylian Mbappé. Resultaba paradójico, pues la verdad era que el trofeo de Copa del Mundo lo ostentaban los franceses y de hecho los retadores eran los argentinos, al ser este un deporte colectivo, pero se sabía implícitamente que estaba en juego otra corona. Si la Francia de Mbappé ganaba la Copa, Kylian destronaba a Lío como el número 1… ¿o no? Difícil vencer a quien no solo es el número uno vigente, sino también, nominado a mejor de la historia.

Era una pregunta que merodeaba a los futboleros, en especial a esa raza amante de la historia. Y podemos empezarnos a situar en una línea temporal de mejores jugadores del mundo y las sucesiones fruto de eventos específicos y en otras ocasiones, por el propio peso de las campañas. Podemos decir que a mediados de los años 1950s el número uno del mundo era el húngaro Ferenc Puskas, que hacia finales de esa misma década ese sitio lo pasó a ocupar Alfredo Di Stéfano liderando al Real Madrid que conseguía un título europeo tras otro. La fuerza de las Copas del Mundo y la leyenda que se erigía en el club Santos de Brasil daban ya entrados los años 1960s el título de “mejor jugador del mundo” a Pelé, quien mantendría esa condición durante toda esa década, además de plantear un título aún más ambicioso, el de “el mejor de toda la historia”, por su despliegue físico y técnico que décadas después aún asombran.

Pele Santos

A partir de los años 1970s podemos definir hechos clave que determinan sucesiones como “rey del fútbol”. Pelé deja su título vacante una vez que se retira de la selección brasileña y más tarde emigra a la naciente liga norteamericana. Entonces el sitial lo va tomando Johan Cruyff, encabezando al Ajax tricampeón de Europa y no solo eso, sino una revolución de los conceptos del fútbol surgida en los Países Bajos. Cruyff dominaría el balompié setentero, pero dejaría el trono, más bien “abdicaría” al renunciar participar del Mundial de Argentina 1978. Finalizado el torneo, tendríamos unos tiempos sin un rey claro. ¿Acaso lo era Mario Kempes?, indiscutible figura de dicho mundial, pero también a finales de los años 70s surgía la figura del francés Michel Platini, entrando los 1980s también hacía su aparición la magia de Zico y el atildado Flamengo y desde luego, también entró en la pulseada un muy joven Diego Maradona.

El trono no quedaba claro, pero digamos que Platini confirmó en el verano de 1984, cuando condujo a Francia al título de la Eurocopa y ratificaría mientras de sus pies la Juventus logró el título europeo e intercontinental. Arribamos a 1986, específicamente a las semifinales del Mundial de México con los mejores jugadores del momento peleando por ese título y obviamente ayudando a sus selecciones a buscar la corona. Con la derrota de Francia ante Alemania, Platini sale del trono y con una actuación soberbia y descomunal se lo ciñe Diego Maradona con el triunfo de Bélgica, mayormente inspiración suya. El argentino “confirmó servicio” cuando su selección se coronó campeona del mundo.

Maradona 86

 

Las inigualables condiciones técnicas de Dieguito lo metieron a la conversación de “mejor de la historia” y es que su destreza fue capaz de conmover hasta a sus acérrimos rivales. Sin embargo, siendo objetivos, su reinado fue relativamente corto, pues lo va perdiendo entrando los años 1990s mientras Argentina cae en la final del mundial de Italia a manos de Alemania y su posterior caída en desgracia por sus adicciones y demás. Tal vez ese título del mejor del mundo se lo apropia Lothar Matthaus, pero de nuevo caímos en una incógnita de sucesión en la que intervienen jugadores como Marco Van Basten o Roberto Baggio inclinándose hacia 1993 ese título para italiano ante las continuas lesiones del neerlandés y la salida del alemán de la todopoderosa liga italiana noventera, de la cual Baggio era el dominador como figura de la Juventus. Pero “Il divino” tenía el reto de confirmar su condición en el Mundial de Estados Unidos 1994.

Italia llegó a la final del mundial norteamericano de los pies enteros de Baggio y enfrentaba a otra selección poderosa como Brasil, con otro futbolista aspirante al título de número uno como Romario, quien había perdido una final europea con el FC Barcelona, y esta disputa podía decidir si continuar con el rey italiano o erigir uno nuevo que fue “o baixinho”, quien había acertado su penal en la tanda de definición del campeonato, mientras que cruelmente “Roby” falló el suyo. Los 90 sería una década de reinados efímeros. Era difícil seguir pensando que el astro brasileño siguiera en la cima del mundo cuando a mediados de esa década regresó a la liga de su país. En 1996 el mundo se rendía a los pies de un muy joven Ronaldo Nazario de Lima.

Zidane

Entre 1996 y 1998, “O Fenomeno” asombró a todos con su potente regate y la infinidad de goles que marcaba con el FC Barcelona y llegaba al mundial de Francia para ratificar su condición de mejor futbolista del momento. Tuvo un rendimiento notable, pero una desafortunada intervención en la final, donde lució quien era su rival en la cima: Zinedine Zidane, quien con sus 2 goles llevó a Francia a su primera conquista mundial y a establecer un reinado más prolongado. A pesar de su triste mundial 2002 y por contrario, copa fabulosa para “Ronie”, “Zizou” sin duda fue el futbolista con mayor influencia en el cambio de siglo y lo confirmó su paso al Real Madrid donde fue el principal artífice para la recuperación de laureles europeos del conjunto merengue. Del lado del astro brasileño, las lesiones lo perjudicaron mucho como para competir por ese lugar.

Llegamos al 2006 y Zidane había anunciado su retiro de las canchas pase lo que pase en el Mundial alemán. Obviamente perdió su corona cuando su selección cayó en la final ante Italia, pero quizás el momento simbólico de este hecho fue el infame cabezazo a Materazzi. Los siguientes años tendrían también una sucesión confusa. ¿Quién tomaba el sitio del astro francés? ¿Quizás Ronaldinho que hacía malabares a diestra y siniestra y ayudó al título continental del Barça?, ¿quizás Kaká que tuvo un 2007 fenomenal?, ya aparecía la figura de Cristiano Ronaldo en Manchester United y también la de un joven argentino prodigioso: Lionel Messi.

Hacia finales de la década de los 2000s no había un dominador claro del fútbol mundial, pero desde el punto de vista de este escrito, Messi se ciñe la corona de “futbolista número uno del mundo” en mayo de 2009 con su icónico cabezazo con el que aportó a la victoria del FC Barcelona sobre Manchester United en la final de Champions League, justamente sobre el otro aspirante: Cristiano, quien era la figura del Manchester.

 Y toda esta historia nos lleva a este momento. Un reinado prolongandísimo de “la pulga”, serían 13 años y contando, siendo discutido porque no se consagraba con su selección o por temporadas en las que por ejemplo Cristiano Ronaldo se llevó el Balón de Oro. Pero queda claro que es el futbolista más influyente de todos estos años y que la Copa del Mundo con su selección era el objetivo final de una carrera más que brillante. En la final ciertamente estuvo ese puesto en juego ante un trepidante y ambicioso Mbappé, quien sin duda será su sucesor si así siguen las cosas. El momento en el que suceda eso está pendiente, pues en 2023 será difícil encontrar un momento cumbre en el que pueda pasar esto, ya que de hecho, Messi y Mbappé son compañeros en un mismo equipo. Pero también es seguro que ni Messi ni nadie será capaz de gambetear por siempre al implacable tiempo.

 ¿Será que en el caso de Mbappé, vaya a tener un gran rival, candidato Erling Haaland? Eso ya lo veremos.

Maverick: Nostalgia de la Buena

Fue una espera larga, realmente larga. ¿Fue una espera al fin? No precisamente se anhelaba una secuela de “Top Gun”, una de las icónicas películas de los 1980s, mas era completamente esperable dado el “boom nostálgico” que ha invadido a cine y televisión en los últimos años. Los fans desde luego buscarán ver que ha pasado con el bueno de “Maverick” después de tantos años.

“Top Gun: Maverick”, con el mismísimo Tom Cruise, ofrece lo que todo fan de esta película, y ahora saga, busca: vértigo, erotismo, rivalidades, fantasía y maniobras inverosímiles. Pero la inclusión de los antiguos miembros de la academia entre una nueva generación de talentosos pilotos nos lleva al eje temático de esta nueva versión del film de los aviadores más intrépidos de la armada norteamericana que es más referente a la identidad y el paso del tiempo. Si lo queremos definir en una sola palabra sería: “madurez”.

Cuando arranca la película, el espectador en general puede alegrarse de las pocas señales de envejecimiento que presenta “Maverick” y en verdad, Tom Cruise es un actor que ha resistido con bastante éxito el paso de los años, Ya entrando en el desarrollo, parece que Maverick nunca dejó de ser el mismo piloto intrépido de los años 80, con todo lo bueno y lo malo que eso puede significar en un ser humano. La juventud eterna puede tener algunas desventajas.

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Maverick o sea, (y alerta de spoiler) el Capitán Pete Mitchell, conserva dicho rango en la milicia y es permanentemente cuestionado por ello en el transcurso de la película. Es tratado con condescendencia por sus supervisores, pero a la vez protegido por uno de ellos, que es el ahora Almirante Tom Kazansky, el recordado “Iceman”, quien se convirtió en un muy admirado oficial y su obra y gracia solapa las continuas travesuras de su hoy entrañable amigo Mitchell, y no solo guarda filiación fraternal, sino admiración por su talento.

Resulta que Maverick jamás cambió su lugar en la Marina y en el Mundo. Siguió siendo el piloto osado, pero (spoiler) jamás tuvo realmente una carrera militar, pues permaneció en su sitio. Fuera de la vida militar permaneció soltero, sin hijos, siendo el eterno rompecorazones de sonrisa perfecta, gafas de aviador y a bordo de su motocicleta con impecable melena al aire. Los años para él no pasaron nunca y parece feliz siendo eso, mientras los cuestionamientos lo bombardean por todas partes, quizás los más llamativos son de la hija de un renovado interés romántico que aparentemente tuvo sus inicios entre película y película, la misma interpretada por Jennifer Connelly, a quien el paso del tiempo también le ha favorecido, al contrario de la “noviecita original” de Top Gun, Kelly McGillis, quien sí ha sufrido los estragos de los años. Ciertamente hay cuestionamientos por esta decisión, pero para la evolución del personaje de Cruise.

Maverick manifiesta que el nunca se quiso mover de su sitio, pues ser piloto Top Gun no es lo que es, sino “quien es”. Así afirma su identidad y el deseo de no buscar más, en tanto que un Iceman lleno de condecoraciones, admiración, pero con terribles huellas del paso del tiempo le habla de que hay un momento para dejar ir, concepto imposible de digerir para Mitchell. Tal vez un espectador que está en la mitad de la vida cronológica entre los personajes viejos y nuevos de Maverick y Iceman se cuestionen qué es mejor: si quedarse en esa especie de “zona de confort” de Mitchell o seguir un camino acorde al paso del tiempo, con sus sastisfacciones y penosas consecuencias, como en el caso de Kazansky.

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Maverick tiene una última oportunidad de su valía al estar a cargo de la instrucción de una misión a toda vista imposible que debe ser ejecutada por pilotos jóvenes y a los cuales les debe demostrar la posibilidad de la misma, no sin antes pasar por alto la verticalidad y reglamentos de la Armada de Estados Unidos, para variar. Para unos podrá ser emocionante y para otros patética la eterna irreverencia del Capitán Mitchell. Obviamente había que tener mujeres en el escuadrón y al mismo Mitchell en el acostumbrado bar de oficiales le dejan en claro que las actitudes machistas son poco toleradas en los tiempos modernos. La evolución de una complicada relación con el hijo del recordado “Goose” también es interesante.

Pero en fin, este tipo de reflexiones son interesantes de hacer mientras suceden las 2 horas de vértigo y adrenalina en una experiencia que en el cine al menos es divertida pero físicamente agotadora, con lo que se podría decir que los productores cumplieron con su objetivo. En verdad, tampoco hay demasiadas vueltas que darle, pues no deja de ser un clásico de acción del cine norteamericano. Ciertamente el fan de la Top Gun original quedará satisfecho, pues hay cosas que no cambiaron como las rivalidades y la clásica escena playera. Las que sí cambiaron tampoco desentonan.

Historia: Ecuador vs Argentina por Copa América

 

Con algo de fortuna y en medio de resultados poco gratos, Ecuador alcanzó los cuartos de final de la Copa América. En esta instancia, la tricolor se medirá ante uno de los favoritos del certamen: Argentina. La historia por Copa América ante la albiceleste es bastante desfavorable. En el total, Ecuador ha perdido 21 veces, ha conseguido 10 empates y logrado 5 victorias ante los argentinos.

1 gol de Adolfo Pedernera, 4 goles de Herminio Masantonio y 5 de José "charro" Moreno para la paliza del 42...

1 gol de Adolfo Pedernera, 4 goles de Herminio Masantonio y 5 de José «charro» Moreno para la paliza del 42…

Como con la mayoría de países sudamericanos, la historia inicia muy mal. Encajó 6 derrotas consecutivas entre las ediciones de 1941 y 1957. Las 2 primeras, el 16 de febrero de 1941 y el 22 de enero de 1942 con escandalosos marcadores de 6-1 y 12-0, siendo este último el resultado más abultado en la historia de la longeva competición. En 1959 recién se registró un empate 1-1 en el Sudamericano Extraordinario que se jugó en Guayaquil el 12 de diciembre de aquel año en el Estadio Modelo. El tanto ecuatoriano lo hizo Carlos Alberto Raffo y el de los gauchos fue de Rubén Héctor Sosa. El DT, Juan López, dispuso de estos jugadores ecuatorianos:

Alfredo Bonnard; Raúl Argüello, Honorato Gonzabay; Jorge Izaguirre, Jaime Galarza (Reeves Patterson), Rómulo Gómez; José V. Balseca, Leonardo Palacios, Alberto Spencer (Francisco Almeida), Carlos A. Raffo (Mario Saeteros), Clímaco Cañarte

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La siguiente confrontación entre estos combinados fue el 20 de marzo de 1963 en Cochabamba, Bolivia, donde Argentina triunfó 4-2. 2 goles de Raúl Armando Savoy, uno de Roberto Zárate y uno de Mario Rodríguez para la albiceleste, mientras Carlos Pinedo y Leonardo Palacios pusieron las conquistas ecuatorianas. Fausto Montalván alineó así a la tricolor:

Edwin Mejía (Pablo Ansaldo); José Johnson, Vicente Lecaro, Luciano Macías, Miguel Bustamante; Carlos Pineda (Jaime Galarza), Pedro Gando, Leonardo Palacios: Carlos A. Raffo, Enrique Raaymondi, Tito Larrea

 

Entonces hubo un paréntesis grande hasta la Copa América de 1983 que no tuvo sede fija. A Ecuador en suerte le tocó un lindo (?) grupo con Brasil y Argentina. El primer enfrentamiento con los gauchos fue en el Atahualpa de Quito el 10 de agosto de aquel año. Jorge Burruchaga con 2 goles adelantó a los argentinos, pero en el segundo tiempo la tricolor alcanzó el empate con tantos de Galo Vásquez y José Jacinto Vega para 2-2 final. Ernesto Guerra dispuso de los siguientes futbolistas ecuatorianos:

 Carlos Delgado; Orlando Narváez, Wilson Armas, Orly Klínger, Hans Maldonado; José J. Vega, José Villafuerte, Polo Carrera (Galo Vásquez); Mario Tenorio, Lupo Quiñónez (Vinicio Ron), Carlos Gorozabel

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En tan difícil grupo, Ecuador ya había sido eliminado y en el Monumental de Buenos Aires básicamente jugaba por el honor. Ernesto Guerra planteó varios cambios y una alineación ultra defensiva. Aquel 7 de septiembre de 1983 es una de las fechas menos gratas del fútbol tricolor, pues ante el asombro de aficionados Ecuador iba ganando con gol de Lupo Quiñónez, después los argentinos igualaron gracias a Víctor Ramos y a poco del final, una falta penal sobre Lupo era transformada en gol por Hans Maldonado. Hubiera sido la histórica primera victoria ecuatoriana sobre Argentina con el aditamento de ser en su tierra, pero el tristemente célebre árbitro boliviano Óscar Ortube decidió jugar más de 10 minutos adicionales. En los mismos hubo penal para el anfitrión transformado en gol por Jorge Burruchaga para el 2-2 final. Un sabor agridulce para esta histórica formación:

Israel Rodríguez; Alfredo Encalada, Wilson Armas, Orly Klínger, Tulio Quinteros, Hans Maldonado; Bolívar Ruiz, José J. Vega, Hamilton Cuvi; Vinicio Ron, Lupo Quiñónez

 

En 1987, Argentina fue la sede oficial y enfrentó a Ecuador el 2 de julio de aquel año. Fue triunfo 3-0 para la albiceleste con gol de cabeza de Claudio Caniggia y 2 tantos de Diego Armando Maradona, uno de penal y otro de tiro libre. Luis Grimaldi alineó así a la tricolor:

Carlos L. Morales; Luis B. Mosquera, Wilson Macías, Pablo Marín (Fernando Baldeón), Luis Capurro; Kléber Fajardo, José J. Vega, Galo Vásquez, Hamilton Cuvi; Lupo Quiñónez, Raúl Avilés (Giovanny Mera)

Recomendamos la cuenta de twitter de Juha Tamminen. Con unas fotos increíbles de la historia del fútbol sudamericano @TamminenJuha

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La Copa América de Brasil 1989 fue bastante grata para Ecuador, sorprendiendo con un par de resultados, aunque igual no llegó a instancias finales. Uno de ellos fue el empate 0-0 ante Argentina el 4 de julio de ese año en el Estadio Serra Dourada de Goiania. Jimmy Izquierdo falló un lanzamiento penal que pudo ser el tanto del triunfo y el actual presidente de Barcelona SC, Alejandro Alfaro Moreno, entró a jugar en reemplazo de Claudio Caniggia. Dusan Draskovic dispuso así de los ecuatorianos:

Carlos L. Morales; Jimmy Izquierdo, Wilson Macías, Hólger Quiñónez, Luis Capurro; Kléber Fajardo, Julio C. Rosero, Álex Aguinaga, Hamilton Cuvi; Byron Tenorio (Ermen Benítez), Raúl Avilés

 

Para la Copa América de Bolivia en 1997, Luis Fernando Suárez como asistente técnico, ocupó el lugar de Francisco Maturana orientando a la tricolor. Fue una buena experiencia de la cual Ecuador salió invicto. Su debut en ese torneo fue un 11 de junio en el Félix Capriles de Cochabamba ante Argentina y el resultado fue 0-0. Esta fue la alineación ecuatoriana aquella ocasión:

José F. Cevallos; Juan C. Burbano, Máximo Tenorio, Luis Capurro, Edmundo Méndez; Eduardo Smith, Héctor Carabalí; José Gavica (Vilson Rosero), Wellington Sánchez, Cléber Chalá (Ariel Graziani); Edison Maldonado (Eduardo Hurtado)

argentina ecuador 1997

En la Copa América de Paraguay, en 1999, Ecuador debutaba en competición ante Argentina el 1 de julio de ese año en el Feliciano Cáceres de Luque. La expectativa ante un nuevo proceso rápidamente se diluyó por la victoria albiceleste 3-1 con tantos de Diego Simeone y Martín Palermo por partida doble. Descontó Iván Kaviedes con un bonito tiro libre. Esta alineación planteó Carlos Sevilla:

José F. Cevallos; Ulises De La Cruz, Alberto Montaño, Iván Hurtado, Hólger Quiñónez, Fricson George; Jimmy Blandón, Héctor Carabalí (Álex Aguinaga), Luis Moreira (Jairon Zamora); Agustín Delgado (Iván Kaviedes), Ariel Graziani

argentina ecuador 1999

 

Finalmente, en la Copa América de Perú también Ecuador se estrenaba en competición ante Argentina. El 7 de julio de 2004 en el Estadio Elías Aguirre de Chiclayo, Ecuador tuvo una terrible caída por 6-1 ante Argentina. Un hat-trick de Javier Saviola y otros tantos de Cristian “Kily” González, Andrés D’Alessandro y Luis González aplastaron a la tricolor, mientras Agustín Delgado de hecho había anotado un transitorio empate. Este juego provocó la famosa frase “resultado saca técnicos” de Hernán Darío Gómez, quien efectivamente dejó la tricolor tras esta penosa participación. Así alineó Ecuador aquel día:

Jehovani Ibarra; Ulises De La Cruz (Edison Méndez), Iván Hurtado, Giovanny Espinoza, Néicer Reasco; Edwin Tenorio (Franklin Salas), Alfonso Obregón, Marlon Ayoví; Paul Ambrosi, Cléber Chalá; Ebelio Ordóñez (Agustín Delgado)

argentina ecuador 2004

Entonces son 15 juegos entre ambas selecciones con 10 triunfos argentinos y 5 empates, ninguna victoria ecuatoriana. Distribuidos así

 

Sede Año Marcador
Chile 1941 1-6
Uruguay 1942 0-12
Chile 1945 2-4
Ecuador 1947 0-2
Chile 1955 0-4
Perú 1957 0-3
Ecuador 1959 1-1
Bolivia 1963 2-4
Ecuador * 1983 2-2
Argentina * 1983 2-2
Argentina 1987 0-3
Brasil 1989 0-0
Bolivia 1997 0-0
Paraguay 1999 1-3
Perú 2004 1-6

 

* sin sede fija

El juego por cuartos de final entre Ecuador y Argentina será el 3 de julio desde las 20:00 ecuatorianas.

Canciones de las Gradas (Parte 9)

“Porque la vuelta vamo’ a dar, yo no te dejo de alentar…” es el estribillo que muchas barras solían (?) cantar en los escenarios deportivos de Ecuador y América adaptando a sus respectivos equipos de sus amores mientras los apoyaban en sus partidos. En esta edición de “Canciones de la Gradas”, hablamos de su origen.

La melodía de este ya clásico cántico es tomada del tema “Corazón Mágico”, interpretada por el cantante español Dyango. Nacido en Barcelona en 1940 y bautizado como como José Gómez Romero. Es una de las voces más importantes de la música romántica hispanoparlante.

dyango

“Corazón mágico” forma parte del décimo quinto álbum publicado por el artista catalán allá por el 1984 titulado “Al Fin Solos”. Es uno de los temas reconocibles del mismo junto a “¿A Dónde Vas Amor?” y “Esta Noche Quiero Brandy”. El disco fue producido por el afamado compositor Luis Gómez Escolar y si hablamos específicamente de “Corazón Mágico, fue compuesta además de por Gómez Escolar, por Julio Seijas y Honorio Herrero. La placa entera fue publicada por el antiguo sello discográfico EMI.

Dyango es muy conocido por haber interpretado a lo largo de su extensa carrera preferentemente música romántica y baladas, no por nada se lo conoce como “la voz del amor”, sin embargo, al adaptación que las hinchadas hacen de este tema dista de estar a ritmo de balada y de hecho (y como corresponde) es mucho más animada. Lo que haría irreconocible respecto a la versión original, salvo por su melodía característica, que en el caso de los futboleros, toma el coro.

Dyango es un artista que tuvo mayor éxito en Latinoamérica que en su España natal, por lo que sería algo lógico que uno de sus temas, tal vez el más famoso, forme parte de la identidad cultural del fútbol de la región. Se podría rastrear sus orígenes desde la barra de la Universidad de Chile “Al león, yo lo llevo en el corazón…”

Del Génesis al Evangelio del Rock Latino

Al más puro estilo de “Las 7 Edades del Rock” o cualquiera de los especiales cronológicos de las grandes cadenas como MTV o Much Music, se realizó una producción que relate al historia del Rock hispanoparlante. “Rompan Todo”, transmitido por la plataforma Netflix, buscó explicar en 6 capítulos la historia de un género que ha tenido un sinnúmero de matices, influencias y puntos de partida en una región que a veces pareciera que lo único que tiene en común es el idioma, pero al final es mucho más que eso.

Hubo un eje estrictamente histórico en el que se repasa cómo la música juvenil pasó de una simple imitación a la escena que sucedía en las naciones angloparlantes a incorporar elementos originarios de cada país, sin necesidad de ser tradicionalista. Si la identidad del latinoamericano está en el mestizaje, el rock latino justamente se podría definir como un mestizaje de sonidos, siendo el rock propiamente, como sonido americano, un sonido de por sí mestizo. Es así como la imitación y traslado de éxitos pop en inglés al español como en México sucedía con Enrique Guzmán y sus Teen Tops inició la ruta para después lograr un sonido similar a los monstruos del rock de los 1960s., como Los Shakers de Uruguay.

shakers

Muchas veces ese mestizaje dependió de las tendencias de los tiempos. Hubo momentos de mayor conexión con las raíces como en los años 1970s, donde destacaron Los Jaivas de Chile por ejemplo. También en los años 1990s, en los cuales la fusión es el encantamiento hacia las nuevas generaciones. Desde México Café Tacuba, en Colombia Aterciopelados o en Argentina con Los Fabulosos Cadillacs definen una identidad que definitivamente se consolida.

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La evolución comercial del movimiento también es abordado en esta serie documental. Si bien en las décadas de 1960s y 70s, el público joven caía en histeria colectiva en presentaciones como las de Sandro, sería Soda Stereo la banda que introduciría el súper estrellato en la escena latina. El éxito comercial es principalmente enarbolado por Maná, probablemente la banda que más discos y boletos de concierto haya vendido y que cante en Castellano en la historia. Su participación en el documental fue muy del disgusto de “puristas”. La aparición de una señal latinoamericana para la cadena MTV significó una excelente vitrina para una escena que se expandió aceleradamente en la última década del Siglo XXI.

soda 80s

El eje político es un factor transversal y absolutamente fundamental en la historia del rock latinoamericano. La historia de la región se ha caracterizado por episodios turbulentos y una eterna sensación de insatisfacción de la gente hacia el accionar de sus gobernantes. Si el rock nació como una propuesta contracultural, en Latinoamérica pudo en muchos casos canalizar esa insatisfacción generalizada, lo que también muchas veces trajo problemas a los artistas. Prácticamente en todos los capítulos de la serie se abordó del tema político con artistas que se han caracterizado por ese contenido como: León Gieco, Los Prisioneros, Molotov, Bersuit.

los prisioneros

Así fue como rompan todo buscó mencionar la mayoría de personajes que han recorrido un movimiento con varias generaciones de protagonistas y que han derivado en lo que se escucha actualmente que es la música con más adaptación tecnológica y el hoy por hoy todopoderoso reggaetón. Sin duda a través de redes sociales se manifestó insatisfacción por omisión de algunos favoritos de quienes comentaron o exceso de protagonismo de otros, sobretodo los que han tenido relación creativa con Gustavo Santaolalla, quien de hecho forma parte de la producción ejecutiva de la serie. Se acusó tal vez de falta de no dar el suficiente espacio que ha sido generado por mujeres a lo largo de la historia del movimiento y que su espacio más bien llegó al final cuando tomaron la palabra Julieta Venegas o Mon Laferte.

julieta venegas

Podríamos decir que el esfuerzo por abarcar la mayoría de países con sus detalles precisos fue titánico y el producto final es de bastante buena calidad y especialmente entretenido para el melómano y fanático de la historia. Siempre es reconfortante escuchar voces autorizadas como Álex Loras, Charly García, Fito Páez o Andrés Calamaro hablar de lo que sucedía en sus mayores momentos de fama y gloria. Tal vez hubiera sido bueno juntarlo más con la escena española, que ha venido siempre muy de la mano para la audiencia americana. Con sus omisiones, se trató de una producción absolutamente mirable y recomendable.

Canciones de las Gradas – Edición Maradoniana

La partida de Diego Armando Maradona ha causado mucho pesar en el ambiente futbolero, la expresiones de gratitud y dolor se han multiplicado por la partida del 10, así como los hechos más destacados de su carrera que hicieron sonreír a tantas personas.

Una de esas particularidades ha sido resaltar aquel informalmente reconocido como “el mejor calentamiento del mundo”, que durante la previa del juego que se debía disputar entre el Bayern de Munich y el Napoli por las semifinales de la Copa de la UEFA (hoy Europa League), un 19 de abril de 1989, rompió el molde de una entrada en calor clásica y el periodista belga Frank Raes se dio el trabajo de editar y publicar en YouTube varios años después, ganando en fama con el pasar de los años y tal vez ahora más que el “Pelusa” se ha ido. El fondo musical que se entonaba y se escucha es el tema “Live is Life” de la agrupación austriaca “Opus”.

Mientras nos fascinamos viendo como Diego Maradona dominaba el balón como si fuera una parte más de su cuerpo y sincroniza perfectamente con la melodía ochentera, nos detenemos un poco en la canción. Como se mencionó antes “Live is Life” fue grabado por el grupo austriaco “Opus” en 1984 justamente en vivo, dentro de un álbum homónimo publicado bajo este formato, aunque con distribución europea, por lo que esta canción se incluyó para Estados Unidos y Canadá en el álbum de estudio “Up and Down”, también publicado en 1984.

“Live is Life” es un clásico ejemplo de lo que se conoce como “One Hit Wonder”, es decir, cuando un artista tiene un gran éxito pero no registra nada cercanamente similar durante su trayectoria. Por ello es difícil encontrar o hacer memoria de algún otro tema referente, salvo en la propia Austria o quizás en países vecinos. El tema fue concebido en giras y su grabación incluye coros del público. No es difícil inferir que el tema habla mayormente del éxtasis de las presentaciones en vivo y la conexión con la gente por parte del o los artistas.

Una canción que prácticamente no tendría sentido sin los coros del público. A ritmo casi de reggae, con guitarras preferentemente acústicas y teclados muy de los años 80, se convirtió en uno de los sonidos clásicos de dicha década y su coro (na-na na-na-na) es inconfundible. Alcanzó el número uno en las listas de éxitos de Austria, su tierra natal, y también en: Canadá, España, Francia, Suecia y la en ese entonces Alemania Occidental entre los años de 1984 y 1985. El sencillo sobrepasó fácilmente en millón de copias vendidas alrededor del mundo y ha tenido varias reediciones con el transcurso de los años.

 Esta canción volvió al reconocimiento público, justamente en asociación al espectacular calentamiento protagonizado por Diego Maradona y formó parte de los homenajes a raíz de su fallecimiento, tanto vía redes sociales, así como recreando al menos la banda sonora, como fue en el caso del Ajax previo a su duelo por Champions Legue ante el Midtjylland. Este homenaje habría sido pedido por el lateral izquierdo argentino Nicolás Tagliafico, quien milita en el club neerlandés.

Cobra Kai Nos Puso de Cabeza

Si bien, la primera temporada de esta serie secuela de la legendaria saga ochentera de películas “Karate Kid” ya había sido estrenada vía YouTube en 2018. Ha sido su llegada a la plataforma Netflix lo que la ha posicionado dentro de las tendencias de los consumidores de programación en formato digital.

“Cobra Kai” ha colocado en streaming 2 temporadas para el deleite del nostálgico, pero ofrece uno de los giros argumentales más sensacionales de los últimos tiempos. Es bien sabido que en la saga de Karate Kid, Daniel Larusso (Ralph Macchio) es el “chullita”, un chico que había llegado a una tierra ajena y que encontró en el karate un sentido de pertenencia basado en el equilibrio y disciplina que proporcionan la práctica de las artes marciales, esto guiado por el entrañable Sensei Miyagi. Su contraparte, Johnny Lawrence (William Zabka), fue un clásico antagonista adolescente: abusivo y pendenciero, entrenado por el malvado Sensei Kreese y abanderado del lema: “golpea primero, golpea fuerte, sin piedad”.

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Ahora, en la serie “Cobra Kai”, hay una especie de inversión de roles. Daniel Larusso, aquel humilde muchacho de New Jersey ahora es un prominente empresario dedicado al comercio de autos con una maravillosa familia, en tanto que la vida de Johnny Lawrence es una calamidad, cuando de adolescente gozaba de cierto privilegio material. Lawrence cruza su destino con su joven vecino, Miguel Díaz (Xolo Maridueña), de orígenes ecuatorianos, de tal manera que intenta a revivir sus mejores épocas con el karate, ahora como instructor.

Hay condimentos que hacen indiscutiblemente que sea ahora el personaje de Lawrence el favorito de la saga. Un individuo que al parecer ha tirado su vida a la basura busca redimirse volviendo a lo que mejor sabía hacer, reviviendo un nombre temible dentro del “Universo Karate Kid” como es “Cobra Kai”, sin embargo, los propósitos protervos de este Dojo van a ser reconstruidos por parte de Johnny. Si bien se mantiene el “golpea primero, golpea fuerte, sin piedad”, el mensaje para sus alumnos ya no es el de victoria a cualquier costo, se trata de introducir cierto código de honor a Cobra Kai que de hecho no es del todo asimilado.

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Por otro lado, el mejor “servicio a la comunidad” que ha podido ofrece el Dojo “Cobra Kai” es el de ayudar a los chicos que sufren de bullying a ganar confianza y así poder cortar de raíz los abusos a los que son sometidos en su diario vivir y rutinas escolares especialmente. No es un camino fácil, pues Lawrence es de trato áspero y poco paciente, pero va logrando el objetivo de que dejen esa auto precepción de “fracasados”. Uno de los puntazos que se anota la serie y que seguro ha emocionado a más de uno.

En cuanto a la disputa de Lawrence con Larusso, más de un nostálgico ochentero puede habérsele fundido un fusible al darse cuenta como el relato va tornando al rubio integrante de Cobra Kai como el bueno de la serie y en algo a “Daniel San” hacia el otro costado, aunque verdaderamente es difuso el límite entre el bien y el mal. Pasa que el rudo personaje de Lawrence (en el sentido castizo y en el ecuatoriano de la palabra) se ha hecho muy carismático y su lucha por enmendar lo que se hizo mal puede ser esperanzadora. Por otro lado no es que Larusso se haya vuelto un villano precisamente, pero su nuevo rol de un sujeto socioeconómicamente privilegiado representante del status quo le quita notablemente el encanto del personaje ochentero. El dilema moral en ambos siempre está presente y motiva los giros de la serie que incluso, y como buena serie con componente adolescente, van hacia lo romántico, donde los hijos de Larusso y Lawrence toman protagonismo más allá de sus habilidades marciales.

 

Cobra Kai - Season 2 - Episode 203

Cobra Kai – Season 2 – Episode 203

Como dijimos en la introducción y como es característica del la televisión por streaming, la nostalgia juega un rol fundamental, reviviendo un hito de la cultura popular de los ochenta en varios frentes: la película “Karate Kid” per se, la banda sonora (que está genial) y es un sello muy Netflix especialmente y cositas como el Pontiac Firebird originalmente conducido por Lawrence. El eterno dilema ético, que es básicamente el eje narrativo de Cobra Kai más el elemento nostalgia hacen a la serie prácticamente enviciante.

¡Cobra Kai y el seco de carne nunca mueren!

Del Infortunio a la Gloria

Era el año de 1979 y AC/DC, banda formada por escoceses en Australia, empezaba a tener un reconocible éxito tras la publicación de “Highway To Hell”, una oda al frenético estilo de vida del rock and roll con continuo desplazamiento y aparente fiesta eterna. Poco después, aquel disco y sobretodo, su canción homónima parecían ser el preludio del fatal desenlace del vocalista, Bon Scott, quien falleció por intoxicación etílica a principios de 1980.

 

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La desaparición de la carismática figura de Scott sin duda afectó a la banda, que bien pudo desaparecer, lo cual afortunadamente no sucedió entre otras cosas, en ánimos de preservar la memoria de Scott mismo. La sucesión al frente de los AC/DC cayó en los hombros de Brian Johnson, cantante inglés del que el propio Bon había dado las mejores referencias. Para Abril, Johnson ya estaba en la banda, para mayo iban finalizando las sesiones de composición de un nuevo álbum en las Bahamas y el 25 de julio de 1980 salía a la luz “Back in Black”.

El séptimo álbum de estudio de los “anglo – australianos” sería su puerta de entrada al mega estrellato. De la mano mágica del “productor del éxitos”, Mutt Lange, AC/DC logró un sonido supremamente energético con el poder combinado de las guitarras de los hermanos Angus y Malcolm Young, un dinamismo que se podría bien sospechar que se extrajo del punk y el suficiente criterio para coquetear con el pop comercial, pues prácticamente no quedó persona sobre la tierra sin bailar al ritmo de uno de los mejores discos de rock and roll de la historia.

El álbum sin embargo arranca los más tétrico posible. El sonido de una gigantesca campana de bronce anuncia cierta pompa fúnebre. “Hells Bells” bien puede ser lo más “heavy metal” del disco con un tempo más bien lento, tal como el heavy de la época. No pudo haber tenido una mejor fecha de lanzamiento como sencillo que un 31 de octubre. El tema es muy reconocido por ser usado en eventos deportivos, como la clásica entrada al campo de juego del club de fútbol alemán St. Pauli, así como en eventos por ejemplo de la Major League Baseball.

“Back in Black” continúa con un hoy por hoy tradicional himno de estadio. “Shoot to Thrill” es prácticamente indispensable en los set list de los monstruosos conciertos que ofrece la banda. Con el sello característico de ese bajo punzante, perfecto y cuasi mecánico de Cliff Williams, quien sumado a la energética batería de Phil Rudd logran rítmicamente sostener al frenetismo de este clásico, así como de los siguientes temas en el orden del disco: “What Do You Do for Money Honey” y “Givin the Dog a Bone”, temas que hasta podrían rayar en una connotación sexista, pero que bien pueden dibujar una cruda realidad de supervivencia.

Con “Let Me Put My Love Into You”, AC/DC da un respiro al disco con un hard rock que coqueteaba con los años 1970s recientemente clausurados, para dar paso a los mega hits del disco y tal vez, de la historia del grupo. El tema homónimo del álbum, “Back in Black” y “You Shook Me All Night Long” tienen los riffs de guitarras tal vez más conocidos del mundo e infaltables en una celebración rockera, pues no solo son rudos y afilados, sino que a la vez bailables. Con solos inmaculados y un ritmo implacable, obviamente los Young se lucen y dejan una huella indeleble en la historia. Que decir de Brian Johnson con registros vocales impresionantes, nada mal para su debut y de hecho, deja su marca característica que no solo tendría que ver con el aspecto musical, sino incluso en la puesta en escena con su clásica cachucha que sería tan icónica como el traje de colegial de Angus Young.

Con los temas finales del álbum, AC/DC hace un rock más tradicional. “Have a Drink On Me” es muy heavy metal, “Shake a Leg” suena mucho al rock de estadio característico de los 70 y 80, mientras que el cierre con “Rock and Roll Ain’t Noise Pollution” tiene mucho de raíces blues. Un buen remate para un disco que en general va a buena velocidad.

Siempre de “Back in Black” se habla no únicamente de su legado como una piedra angular del sonido hard rock de lo que en ese entonces era la naciente década de los 1980s, sino su suceso mediático y comercial. Siempre catalogado como “el segundo álbum más vendido de todos los tiempos”, oficialmente se le cuenta 29.4 millones de copias vendidas, aunque se habla de más de 50 millones, lo cierto es que solo en Estados Unidos certificó disco de platino en 25 ocasiones, logro recién alcanzado el 2019, lo que habla de una pieza musical que simplemente no pasa de moda.

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AC/DC tuvo su definitivo golpe comercial con “Back in Black” sobreponiéndose a lo que se supondría sería su fin, pero más bien sería el comienzo de una leyenda.

 

Back In Black – 1980 – Atlantic

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  • Hells Bells
  • Shoot to Thrill
  • What Do You Do for Money
  • Given the Dog a Bone
  • Let Me Put My Love into You
  • Back in Black
  • You Shook Me All Night Long
  • Have a Drink on Me
  • Shake a Leg
  • Rock and Roll Ain’t Noise Pollution

De Esas Películas Icónicas … Ochenteras

El 15 de febrero se cumplieron 35 años desde el estreno del film “The Breakfast Club”. Considerado una pieza fundamental de la cultura popular de los años 1980s, suele ser sujeto de muchas referencias y citas en la cultura popular hasta nuestros días.

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Esta es una película que poco tendría que ver con los años ochenta, tomando en cuenta que es una producción con pocos tintes pomposos y de espectacularidad característicos de aquella década. Una escenografía simple, pues prácticamente no pasa del edificio de una escuela secundaria y sus alrededores. Distante de efectos especiales y explosiones.

Es una historia donde convergen 5 estereotipos de la vida en instituciones secundarias: John Bender, “el criminal”, clásico buscapleitos, temperamental y cliente frecuente de los castigos de su escuela. Andy Clark, “el deportista”, prototipo de chico popular, bien parecido e integrante de uno de los equipos atléticos del colegio. Claire Standish, “la princesa”, la chica popular, engreída y de padres adinerados. Brian Johnson, “el cerebro”, el tipo inteligente y estudioso generalmente tímido. Allison Reynolds, “un caso clínico” (traducido del inglés “basket case”), tal vez las más enigmática, inadaptada y con una increíble capacidad para inventar y mentir. Un grupo disparejo que iría convergiendo.

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La historia como sabemos, comienza con un día de castigo que por diversos motivos deben cumplir los protagonistas de la historia, quienes son confinados en la biblioteca del instituto y deben escribir un ensayo acerca de quienes creen que son mas la tarea se ve alterada por el revoltoso John, a quien se le identifica un marcado antagonismo con el Director Vernon, principal autoridad de la secundaria. A partir de ahí, las opuestas personalidades van convergiendo hasta el desenlace en el que presentan un manifiesto conjunto.

En los años 80 se hicieron populares muchas películas con temática adolescente, pero tal vez ninguna como “The Breakfast Club” que aborda el problema más común de cualquier época entre los jóvenes que es la comunicación deficiente con los padres. El mismo padecimiento lo tienen los populares como Andrew y Claire, así como los “desplazados” como John, Allison o Brian. La película por la que se confió un modesto presupuesto al en ese entonces joven director John Hughes pudo armarse de minutos de conmovedores relatos que coinciden en la queja por la falta de comprensión del mundo adulto a su entorno. Momento crucial cuando se desinhiben los protagonistas sucede bajo el consumo y efecto de marihuana. Parte de esto gesta el icónico baile del film.

 

La coreografía armada a partir del tema “We Are Not Alone” de Karla DeVito. La banda sonora tiene un estilo similar y muy ochentero, salvo el tema “Don’t You Forget About Me” de Simple Minds, el cual constituyó tal vez el mayor éxito en la trayectoria de la banda escocesa.

 

Los actores de la película son mayormente conocidos dentro de la cultura pop, sin embargo quienes más destacaron fueron Molly Ringwald, quien protagonizó una especie de trilogía adolescente personal, pues antes de “The Breakfast Club” protagonizó “Sixteen Candles” y después “Pretty in Pink”, otras películas icónicas de la temática adolescente de los 80 y Emilio Estevez quien también cuenta con la estela de ser hijo de Martin Sheen y tuvo roles protagónicos en las sagas de “The Mighty Ducks” o “Young Guns”. Una película que a pesar de una estética totlamente del siglo pasado, mantiene muy actuales sus temas.

La Apuesta Hacia la Oscuridad

A su tiempo fue descrito como un “suicidio comercial”, pero también es considerado el disco que selló el amor incondicional de la fanaticada de The Cure hacia la banda inglesa. “Disintegration” cumplió 30 años de haber sido publicado el pasado 2 de mayo y en honor a eso haremos una acostumbrada revisión.

“Disintegration” podría considerarse como un cíclico retorno dentro de la discografía de los británicos, tras haber abandonado el sonido oscuro y monótono de inicios de los 80, haberse reagrupado y logrado el éxito mundial con un pop pegadizo y apto para todo público. Pero este disco estaría lejos de continuar la dulce melancolía de “The Head on the Door” o “Kiss Me…” y más bien tomaría un rumbo más sombrío acompañado por la sensación de envejecimiento que recorría a su líder, Robert Smith.

La preocupación a la interna de su casa disquera se fundaba en las largas introducciones instrumentales de varios de los temas que iban tomando forma durante las sesiones de grabación a finales de 1988 y comienzos de 1989. Cuando el disco arranca con “Plainsong”, la sobriedad de los arreglos son más bien dignos de soundtrack de película. La demora para que Smith entre a cantar da otro añadido dramático y mientras tanto, se podría decir que el álbum es sumamente cinemático.

“Disintegration” tiene varias historias. El primer sencillo es una historia de terror. “Lullaby” escenifica una pesadilla tanto en sus letras (And there is nothing I can do, when I realize with fright that the Spiderman is having me for dinner tonight), como por su tenebroso pero brillante videoclip, aunque también se puede interpretar como una sensación de acoso. El bajo y la batería son sumamente puntuales y precisos para dar ese ambiente de solemnidad y persecución y sobre los mismos descansan guitarras, teclados, vientos y toda la sofisticada orquestación que va encima de un ritmo mayormente taciturno. Para la primavera de 1989 estuvo disponible el sencillo preparando la salida a la venta del disco y alcanzando una sonada popularidad.

 

Casi en simultáneo y para convencer sobre esta nueva apuesta de The Cure al publico norteamericano, se lanzó como sencillo a “Fascination Street”, con un talante decididamente más duro y rockero en el que destaca sobremanera la emblemática línea de bajo de Simon Gallup, tal vez una de las más reconocibles del extenso catálogo del grupo y más el golpeteo casi marcial de la batería de Boris Williams hacen de esta ciertamente la canción más vigorosa de “Disintegration”.

Sin embargo, para un éxito total, hacía falta presentar la balada. “Lovesong” fue publicada como sencillo en verano de 1989 siendo un notable éxito a ambos lados del charco. Un tema en teoría simple, con una letra sencilla que evoca tal vez el lado más empedernido e idealizado. En cuanto a la música, una vez más el bajo es el eje vial por el que pasa todo y al que se acoplan los riffs desgarradores de guitarra de Porl Thompson y la melancolía taciturna de los teclados. Whenever I’m alone … with you…

 

Y para finalizar una exitosa saga de sencillos, el último promocional de “Disintegration” fue publicado en marzo de 1990. “Pictures of You” es otro de los grandes clásicos de The Cure que formaron parte del álbum. Se trata de una canción que evidentemente aborda el tema de la nostalgia fijado en un acto tan propio de la misma como el de mirar fotografías. Bien puede tomársela como el lamento de una ruptura sentimental o la partida de un ser querido. El tratamiento de las guitarras es muy especial, pues entre agudas melodías, disonantes y efectos varios dan en el clavo a la hora de lograr el ambiente casi desolador del tema.

Fue común el que se hable del retorno de The Cure a sus orígenes y se encuentra en temas como “Prayers for Rain”, “The Same Deep Water As You” o “Homesick”, la atmósfera supremamente oscura de discos como “Faith” o “Seventeen Seconds”. Así mismo, una colección de brillantes arreglos en “Las Dance” o “Untitled”, fruto de la acumulación de experiencia y de la que bien se podría calificar como la alineación más brillante de la banda com Smith – Gallup – Thompson – Williams y O’Donnell. Otras como “Closedown” o la homónima “Disintegration”. serían una ventana hacia el futuro. Los temas que no fueron tomados en cuenta como sencillos contaban con largas introducciones instrumentales generalmente.

TheCure 1989

Disintegration también fue un producto de la tensión, pues a pesar del éxito de sus placas anteriores, The Cure pasaba por una crisis fundamentada en el alcoholismo de uno de los miembros originales del grupo, Laurence “Lol” Tolhurst, que incomodaba al resto de integrantes y para su reemplazo desde las épocas del “Kiss Me…” ya estaba en los teclados Roger O’Donnell. De todas maneras Tolhurst estuvo en los créditos del disco.

Entre las distinciones que obtuvo “Disintegration”, Lullaby obtuvo el premio de mejor video en los BRIT Awards. En la cartelera de Billboard 200 alcanzó la posición 12 y vendió cerca de 3 millones de copias. The Cure comenzó a padecer los rigores del éxito masivo y la sensación de desintegración como personas, como grupo de amigos o familia y como banda de música fue casi como un karma arrastrado por el título. Ningún álbum del grupo británico volvería a tener un reconocimiento similar y pasaría por muchos cambios en sus alineaciones.

Disintegration – Fiction – 1989

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1 Plainsong
2 Pictures of You
3 Closedown
4 Lovesong
5 Last Dance
6 Lullaby
7 Fascination Street
8 Prayers for Rain
9 The Same Deep Water as You
10 Disintegration
11 Homesick
12 Untitled