Semifinales y Duelos Tácticos
Tenemos a los finalistas des este prolongado y espectacular mundial ofreciendo al mundo escuelas distintas del jeugo del fútbol, pero con resultados ganadores.
El Estadio de Dallas, con más de 70,000 espectadores, fue el testigo del contundente triunfo de España por 2-0 frente a Francia para meterse en la gran final. El marcador se inauguró en el minuto 21 gracias a un penalti ejecutado con sangre fría por Mikel Oyarzábal hacia el fondo de las redes, tras una revisión del VAR que confirmó la pena máxima por falta de Digne sobre Yamal. En la segunda mitad, la tranquilidad absoluta para la Roja llegó en el minuto 57; el lateral derecho Pedro Porro se proyectó de gran forma y sacó un zapatazo que batió por completo al arquero Mike Maignan tras asistencia de Dani Olmo, un momento de éxtasis que bajó notablemente la tensión del encuentro, permitiéndole a España manejar el balón a su antojo y bajarle las revoluciones al partido.

Tácticamente, el técnico Luis de la Fuente apostó por un dinámico 4-1-2-3 (o 4-3-3) que asfixió la salida de Francia. La temprana e inesperada lesión del defensor galo William Saliba en el minuto 29 obligó a Didier Deschamps a reorganizar su esquema defensivo dando entrada a Maxence Lacroix, mermando la consistencia de su zaga. Aunque el partido no fue especialmente violento, la frustración e impotencia se hicieron visibles en la selección francesa hacia el final, lo que le costó una tarjeta amarilla a Kylian Mbappé en el minuto 85 tras reiteradas faltas defensivas ante el impecable bloque compuesto por Laporte y Cubarsí. En el tramo final, la solidez defensiva y las sustituciones inteligentes de España (como el ingreso de Marcos Llorente y Nico Williams) terminaron de neutralizar por completo el 4-2-3-1 de una Francia que lució inofensiva con Dembelé y Barcola desaparecidos. El duelo de medio campo fue ampliamente dominado por los ibéricos Rodri y Dani Olmo ante su par galo Tchouameni y Rabiot.
La semifinal de Atlanta deparó un clásico mundial cargado de tintes históricos y de un ambiente sumamente eléctrico y hostil que terminó en una remontada épica por 2-1 a favor de Argentina. Inglaterra dio el primer golpe en el minuto 54 a través de Anthony Gordon, quien culminó un letal contragolpe superando al portero Emiliano Martínez. No obstante, el empuje argentino dio frutos en la recta final: en el minuto 85, Enzo Fernández tomó un rebote en el borde del área grande y sacó un bombazo impecable de media distancia que se coló en el marco inglés. El delirio albiceleste llegó en el tiempo de descuento (90+2′) con un cabezazo letal de Lautaro Martínez, quien se anticipó con garra a toda la zaga rival para conectar el esférico al fondo de la red tras un impecable centro llovido de Messi.

El partido se tornó sumamente ríspido, con momentos de alta tensión que rozaron el límite de lo violento, dejando amonestaciones de peso para Elliot Anderson en Inglaterra, y para Lisandro Martínez, Cuti Romero y Rodrigo De Paul en el conjunto sudamericano. En las pizarras tácticas, Lionel Scaloni le ganó la partida por completo a Thomas Tuchel gracias a sus arriesgadas y determinantes sustituciones. Mientras que Tuchel optó por replegarse tras el 1-0 y sacrificó al goleador Gordon en el minuto 71 para meter al defensor Ezri Konsa —una decisión sumamente criticada—, Scaloni rompió su habitual 4-4-2 y quemó todas sus naves sacando al lateral Nicolás Tagliafico para meter al delantero Lautaro Martínez al minuto 80. Esta disposición ultra-ofensiva empujó a Inglaterra contra su arco y propició la remontada final que deposita a la campeona del mundo en una nueva final.
Guitarras y gol

