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Un Vistazo a Liga de Quito 2019

El campeón nacional presentó su plantilla el pasado 2 de febrero con un partido que tuvo un interesante ritmo contra Independiente de Santa Fe.

Manteniendo a prácticamente todo el plantel campeón 2018, las incorporaciones son muy interesantes de analizar puesto que se supone responden a necesidades específicas de potenciar ciertos aspectos el juego más que a suplir deficiencias, pues, como plasmó el resultado final de la temporada pasada, el equipo de Pablo Repetto parece tener una estructura definida con pocas falencias para competir en el plano local.

Evidentemente el gran reto de la temporada es la Copa Libertadores de América, así que el armado del plantel definitivamente está condicionado por la necesidad del equipo blanco de competir en el torneo internacional.

La renovación de Adrián Gabbarini es una excelente noticia, Nazareno y Viveros dieron muestras de estar a la altura del reto si se les requiere, el arco parece cubierto.

Las primeras incorporaciones importantes las encontramos en defensa, con la llegada de dos back centrales que vienen a suplir las distintas contingencias que han aquejado a los defensores albos en la temporada pasada, de la cual varios siguen recuperándose, por lo que cabe haber mención a la participación del uruguayo Carlos Rodríguez como primer back central y del argentino Nicolás Freire como segundo.

Los zagueros demostraron no tener problema con sacar la pelota jugada por abajo hasta zona de medios, como acostumbra Repetto, parece evidente que son fuertes en el juego aéreo y que la mayor incógnita será su reacción a la velocidad de los futbolistas ofensivos de nuestro campeonato. La adaptación a las condiciones climáticas será un condicionante para evaluar su progreso en el rubro; empero, la competencia apremia y deberán empezar a rendir exámenes serios en poco tiempo más; huelga decir que las sensaciones fueron positivas, más aún pensando en que alguno de los dos zagueros nuevos pueda complementarse con Franklin Guerra, por perfil pareciera que Freire parte con ventaja. Queda presto a sumarse Kevin Minda quien ya demostró su valía en etapas cruciales.

En los laterales no hubo movimientos, José Quintero y Cristian Cruz parten con ventaja sobre Realpe y Chalá, que parecen ser relevos de garantía, al menos para el medio local; en Libertadores se verá, lo que es definitivo es que el juego de Repetto se respalda mucho en los laterales, quienes son aporte constante al andamiaje ofensivo, trasladando, ofreciendo descarga a los medios e inclusive llegando a gol; será clave que el nivel sea el mismo afuera como lo fue dentro de casa en la temporada anterior.

En la medular la principal novedad es que Jefferson Orejuela renovó su vínculo y se mantiene como el volante central del campeón, el pasado sábado su acompañante fue Édison Vega, quien además de sus funciones como asistente de Orejuela en la medular, asumió durante gran parte del partido varias de las competencias que otrora le correspondían a Fernando Guerrero, la generación del fútbol pasó a ser casi responsabilidad absoluta del enano, quien además debía ofrecerse como alternativa por el sector zurdo cuando Orejuela o los laterales se desprendían; queda claro que su perfil se lo permite y que Repetto planea utilizarlo en aquellos menesteres, sigue en el plantel Jefferson Intriago, de quien se sabe está atravesando sus últimos partidos en el club; y Roberto Garcés, interesante volante que jugó en el Nacional y tiene condiciones similares a “Palula”.

En ofensiva la baja de Guerrero se notó, por la ya comentada entrega de batuta a Vega y adicionalmente, con la dificultad que tuvieron los hermanos Julio de entrar en juego; el lugar, posicionalmente hablando de “Chiqui” lo ocupó Adolfo Muñoz, quien participó muy poco de la circulación, ya sea por timidez o por poco concurso de sus compañeros, pero estuvo lejos de ser una alternativa real en la generación de las jugadas o en el desequilibrio ofensivo; ergo, Johan y Anderson debían asumir algunas de las otras funciones de su antiguo socio y ahora rival, y además cumplir con sus labores habituales, en lo cual se los vio muy atinados, los hermanos están ante una Copa Libertadores que supone una chance crucial para sus carreras, veamos como la afrontan.

Adelante jugó Juan Luis Anangonó que ofreció su repertorio habitual: desmarques, apoyos a los hermanos Julio, muchísima intimidación y juego aéreo, eso si, la novedad es que le llegó competencia en forma de Rodrigo Aguirre, delantero uruguayo de importantes condiciones que, en los pocos minutos que estuvo en cancha, se le alcanzaron a advertir tendencias de delantero que se tira atrás, intenta involucrarse en la elaboración de la jugada y acompañarla hasta la finalización. Los dos nombres, viéndolo nada más en teoría, no parecen excluyentes y bien podríamos acostumbrarnos a verlos juntos en cancha, especialmente en situaciones de urgencia de anotar.

En delantera también están Christian Martínez Borja y Djorkaeff Reasco, ambos con complicadas posibilidades de sumar minutos.

La noticia en cualquier caso fue Andrés Chicaiza. El volante ofensivo que en la última fecha del torneo pasado jugó con Delfín un partido en Casa Blanca que a más de uno de los que estuvimos presentes nos causó un verdadero impacto. Conocer que Liga lo había incorporado evidentemente generó gran expectativa, y en el partido del sábado se pudo percibir la ansiedad de varios aficionados por no verlo en la cancha entre los titulares y ni siquiera como uno de los primeros cambios

Su entrada cumplió con creces la expectativa, se hizo inmediato de la batuta del equipo y regaló jugadas para el aplauso, más allá de la anécdota de su gol en el partido amistoso, queda claro que Chicaiza puede ser el jugador que remplace a Fernando Guerrero, al menos en sus competencias creativas. El cambio eso sí será de nombres y posicional, puesto que el nuevo 10 albo juega por el centro, ahí donde Johan Julio ha encontrado su lugar y en el mismo lugar donde Gastón Rodríguez no pudo sentar nunca al menor de los hermanos.

La alternativa evidente es que Johan Julio pase a ocupar el flanco izquierdo, lo cual desembocaría en una cambio en la figura del esquema pues Johan es mucho más ofensivo que Fernando, su altura en la cancha será otra y sus funciones distintas, con la adicional diferencia de perfil. Otro nombre que entra en la discusión es el de José Ayoví, quien prácticamente es un extremo que puede jugar por los dos perfiles, adicionalmente aparece Julio Angulo como alternativa por el extremo diestro, jugador que goza de la confianza del DT.

¿Será titular Chicaiza? Por lo visto en su carrera hasta el momento parece una obviedad que si, debería serlo, sin embargo no está mal recordar que al más alto nivel futbolístico es cada día más importante contar con relevos de nivel importante, capaces de cambiar el rumbo de un partido o eliminatoria y casos abundan: la últimas finales de los torneos de clubes más importantes del mundo se definieron por el acierto de los relevos: el Real Madrid en Champions con Gareth Bale y River Plate en la Libertadores con Juan Fernando Quintero. En cualquier caso, como sistema o recurso parece que las condiciones están dadas para que Andrés Chicaiza tenga un paso importante por Liga de Quito.

Las informaciones no han confirmado si Liga hará alguna incorporación adicional, pareciera que el flanco izquierdo de la medular es el sitio donde se puede sumar alguien más. Aún así, a las puertas de la competición oficial, el campeón presenta un equipo a la altura de su historia, la pelota decidirá el resto.

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Un Análisis del Campeón 2018

Liga Deportiva Universitaria arrancaba la temporada 2018 con una importante reforma en su plantel. Veteranos como Norberto Araujo o Daniel Viteri dejaban el equipo y daban paso a la llegada de nuevos valores que se sumaban a la base que había conformado Pablo Repetto en la temporada anterior.

De tal manera, algunas de las numerosas incorporaciones fueron: Adrián Gabbarini, Anderson Ordoñez, Franklin Guerra, Hernán Pellerano, Christian Cruz, Jefferson Orejuela, Jonathan Borja, Gastón Rodríguez, más el regreso de Fernando Guerrero.

La sola revisión de los nombres de los refuerzos daba a indicar que la mayor preocupación del Cuerpo Técnico y la dirigencia estaba en el sistema defensivo; concepto que evidenciaría inmediatamente en el funcionamiento del equipo, que desde las primeras fechas supo encontrar en su arquero y defensa la mayor fortaleza, que se mantuvo durante todo el año.

La consigna desde el principio era clara: a Liga iba a ser muy difícil anotarle goles. Guerra y Ordoñez inmediatamente se mostraron como una pareja complementaria que brindaba mucha solidez al equipo y además eran muy útiles en la salida del balón, apartado trascendental en el fútbol actual. Adicionalmente, Adrián Gabbarini se mostró como un líder natural desde la retaguardia, una magnífica prestancia en momentos definitivos, y por si fuera poco, un talento innato para atajar penales; el primer triángulo de un equipo exitoso había sido forjado con acierto.

Pese al gran rendimiento de los mencionados jugadores, la defensa lejos estaría de ser un problema durante el curso, en primer lugar la lesión de Ordoñez traspasaría la titularidad a Horacio Salaberry, quien rápidamente seguiría la misma suerte que su compañero y resultando lesionado por el resto de la temporada, recayendo entonces la responsabilidad de acompañar a Guerra en Hernán Pellerano, refuerzo argentino quien tuvo un difícil inicio, entendible por su prolongada inactividad, pero que con el paso de los partidos se terminó por asentar.

Tales fueron las contingencias que se debieron enfrentar en defensa que en la final ante Emelec, los dos zagueros (Guerra y Pellerano) salieron lesionados en los primeros 25 minutos, quedando encargados de cubrir sus posiciones el lateral reconvertido en central Edison Realpe y el joven Kevin Minda, cumpliendo ambos actuaciones sobresalientes, a la altura de tamaño reto; quedaba claro que más que un tema de nombres, la solvencia defensiva de Liga venía desde el sistema, en otras palabras, del entrenador.

Los laterales titulares durante prácticamente toda la temporada fueron José “choclo” Quintero y Cristian “chavo” Cruz; quienes fueron muy importantes tanto en defensa como en sus responsabilidades ofensivas; generando interesantes sociedades con los hermanos Julio (Anderson principalmente) y Fernando Guerrero, quienes usualmente los acompañaron por las bandas. No está por demás destacar su aporte en las pelotas paradas, tanto en el cobro de tiros libres o de esquina, como en su rol en juego aéreo, especialmente Quinteros.

En el mediocampo Liga sufrió la baja a inicios de temporada de sus dos organizadores: José Cevallos y Sherman Cárdenas. La respuesta de Repetto fue el encargar la generación de jugadas ofensivas a varios de sus mediocampistas, especialmente a los que jugaban en la primera línea (Orejuela Intriago y Vega) y a Fernando Guerrero quien arrancaba casi siempre en izquierda y desde ahí organizaba las operaciones.

Continuando hacia adelante, la ofensiva de Liga puede ser explicada en dos momentos, el primero con Hernán Barcos en el equipo, y el segundo sin él. La primera parte del año tuvo al delantero argentino como la principal referencia de juego albo. La solidez defensiva era aprovechada por el equipo al tener un futbolista de la categoría de Barcos, quien necesitaba de muy poco para generar serio peligro a cualquier rival. Ante tal faro, los hermanos Julio, Gastón Rodríguez y el propio Fernando Guerrero se vieron beneficiados pues la calidad del argentino siempre resultó un comodín para las aspiraciones del equipo.

Luego de ganar la primera etapa Hernán Barcos se fue a Cruzeiro, siendo este un momento crítico de la temporada. Más allá de la contratación del delantero colombiano Martínez Borja, se evidenció que el DT uruguayo iba a aplicar la misma estrategia de anteriores bajas; que sea el equipo, con sus automatismos y recursos, el que subsane la salida de en este caso, su mejor jugador.

Especial atención merece el accionar de Juan Luis Anangonó, quien en la primera parte del año había sido muy importante como recurso ofensivo de minutos finales. A partir de la salida del capitán, el delantero ecuatoriano adquirió una preponderancia indiscutible; siendo ahora no solo un recurso sino casi que el sistema, anotando goles importantes, pero principalmente oficiando como un auténtico piloto de ataque, abarcando con sus desmarques y apoyos todo el ancho de la cancha, generando superioridades contra casi todas las defensas y asociándose siempre con criterio; los hermanos Julio rápidamente se adaptaron al juego de su nuevo compañero de ataque, la convivencia fue a la postre decisiva.

Como recurso fue importante Gastón Rodríguez, uruguayo de difícil relación con gran parte de la hinchada, quien en cualquier caso tuvo puntuales aportes cuando salía desde el banco, desequilibrando partidos que se planteaban complicados y que Liga no los había podido resolver; la misma función tuvo Jonathan Borja, con mucho menor suceso, lejos de su excelente versión mostrada en 2017 en Nacional.

Queda nada más por mencionar a, quizás, los nombres propios de la onceava corona universitaria, Johan y Anderson Julio; jóvenes valores que desde hace un par de temporadas venían alternando en el primer equipo y que pese a los malos momentos de dichos planteles mostraron condiciones interesantes; las cuales se ratificaron completamente en la temporada que acaba de terminar.

Johan y Anderson fueron importantes todo el año aun cuando gran parte de los hinchas opinábamos que quizás tenían demasiados minutos en cancha; jugadores rápidos, polifuncionales en las posiciones de ataque, de buena técnica, hábiles y sacrificados en el robo de balón, y quizás lo mejor es que han demostrado mejora en su nivel de manera progresiva hasta llegar a ser dos de las principales figuras en las finales del campeonato; en fin, jugadores “modernos” que Liga logró posicionar desde la cantera y que ya tienen una vuelta olímpica en la vitrina, no es poco.

 La temporada fue complicada, hubo varias lesiones, suspensiones, se padeció la doble competencia en cierto momento, se enfrentó la salida del mejor jugador del equipo, y ante cada contratiempo Liga no decayó; la solidez defensiva no se comprometió ante ninguna eventualidad y poco a poco apareció un fondo de juego muy importante.

Gradualmente fueron haciéndose más importantes en el juego los mediocampistas; cabe nada más revisar la actuación de Orejuela e Intriago en los partidos de Emelec para encontrar el fruto del trabajo de toda la temporada; la labor de Pablo Repetto y su cuerpo técnico ha sido excelente, no solo en la dirección técnica de los partidos, sino en el manejo del grupo, al que se vio totalmente comprometido hasta el final.

Liga Deportiva Universitaria fue el mejor equipo del año 2018, su décimo primera corona es merecida, salud a sus directivos, jugadores e hinchada.

Foto principal tomada de MetroEcuador